Hay tardes que no serían lo mismo sin ellos, ni aperitivos, ni algunos libros, ni muchas películas… Y lo que seguro que no sería lo mismo sin ellos es el 13 de mayo.

La galería Cámara Oscura hace visible el fascinante trabajo de Hugh Mangum (Durham, EEUU, 1877-1922), hoy día considerado como “el fotógrafo que unió a América”.

El artista español Gonzalo Sicre, estrenó su obra 'El mapa infinito' en una inauguración virtual que tuvo lugar el pasado sábado 9 de mayo.

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Colum McCann. Foto: Brendan Bourke.

Colum McCann

La palabra se mueve

El lenguaje se mueve, se expande, viaja puertas adentro, puertas afuera con escritores que retratan a la perfección los estados del alma. Colum McCann (Dublín, 1965) pertenece a una nueva generación de escritores cercanos, que cuentan pequeñas historias con fuerza. Señala la fragilidad local y el poder universal.

Vive en Nueva York, esa ciudad donde todo ocurre. Con su quinta novela, Que el vasto mundo siga girando (RBA, 2010), consiguió el National Book Award 2009. Su espíritu inquieto le lleva a colaborar con músicos y escribir canciones, y a trabajar junto al coreógrafo Alonzo King, fruto de esa colaboración se presentó en julio en Mónaco un espectáculo de danza y palabra. Y es que "el arte nos permite movernos fluidamente entre las culturas", comenta McCann.

¿Cómo describiría su narrativa, su estilo, a alguien que ni ha leído un libro suyo? Supongo que intentaría describirla como un realismo poético. En otras palabras, estoy interesado en el sonido, el ritmo, la música. Pero también quiero vivir en el mundo real.

¿Cuáles son los principales temas que le preocupan y qué le gusta tratar en una novela? Me preocupa el lenguaje y permitir al lector que tenga el espacio para caminar hacia la novela. Naturalmente también me preocupan los personajes y el argumento, pero el lenguaje es el principal empuje, avance. Si puedes encontrar el contenido entonces la forma también llega.

¿Por qué decidió hacer un proyecto entre la escritura y la danza contemporánea? Era otro camino para explorar la música y el sonido y su colisión con las palabras. Me encanta la idea de gente bailando palabras.

¿Piensa que las palabras necesitan tener movimiento, alguna representación en el mundo real, más allá del sonido y la fonética? Las palabras tienen una presencia física. Y las personalidades. Y los tics estilísticos. Y me encanta la forma en que ellas se arman a sí mismas en la página.

¿Le gusta unir literatura y música? ¿Le gustaría hacer algún experimento de spoken word en el futuro? A menudo escucho música cuando escribo. Van Morrison es, en particular, mi favorito. Y he escrito canciones. Recientemente escribí una canción con Joe Hurley, un cantante neoyorquino, basada en Que el vasto mundo siga girando. Me encanta la idea de colaborar. Es como traspasar muros, obstáculos.

¿Cómo ve la relación entre danza y literatura? Se trata de la aparición de la naturalidad. La buena danza parece fluida y fácil, y nos golpea el alma. La buena escritura debería hacer lo mismo.

¿Está interesado en mostrar la fragilidad de las emociones de la vida cotidiana, los sentimientos más íntimos, y enviar un mensaje de esperanza? Es un tema serio, propio de un periódico. Creo en la esperanza. No es algo naif, inocente. La experiencia verdadera de la esperanza consiste en que uno debe traspasar la mierda, y la mugre primero. Son los cínicos los inocentes. Son los cínicos los sentimentales. Es más difícil tener esperanza.

¿Es difícil describir una gran ciudad como Nueva York a partir de las vidas humanas particulares? No, no lo creo. Es una ciudad con muchas grandes vidas. Lo local es universal con los muros removidos. Es tan difícil como describir la vida en un pequeño pueblo pequeño.

¿Cuáles son sus próximos proyectos en los que está volcado? Estoy intentando escribir una nueva novela. Ocurre en Nueva York. Es una mezcla de género, con cosas del thriller, de la teoría crítica, una manera anticuada de narrar, en algún aspecto es incluso ciberliteraria. Es un nuevo terreno para mí y, ¡estoy fallando abismalmente!

Texto: Andrés Castaño. Foto: Brendan Bourke.

La palabra se mueve