<
>

Libro Rojo de las Artes Escénicas

Si el mundo fuera teatro

Se para el reloj, se burla al tiempo. En el escenario de la gran ciudad, las ventanas son palcos desde los que se divisa la representación en plena calle.
Los secretos se revelan tras las paredes, las reglas se resquebrajan, las injusticias se evidencian.
El arte de vivir, es vivir con arte la tragicomedia de nuestra existencia.
Si teatro somos, no hay espectadores, sino cómplices escénicos de aquellos que fueron engendrados bajo nuestros miedos, pasiones y debilidades.
El tiempo engaña a quien no reflexiona como autor de su propio personaje, de su guión, de su puesta en escena. Los títeres toman vida. A quien llega tarde, la función no espera. Cualquier vida, vista como una gran obra, conmovería al mundo.
El ser humano es un actor siempre vigente, que gira en torno a las mismas preguntas y al misterio de sus respuestas.
Somos comediantes, sin maquillaje, en busca de quien nos ame.
Las cosas no son tan diferentes a las personas. Sólo tienen sentido si existe alguien que las quiera.
Y cuando cae el telón; no hay lloros sino grandes aplausos. Porque el teatro al fin y al cabo no es más cosa que la vida.

 

Por Rubén Arribas

Editorial 108