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Helena Pimenta; Lúcido entusiasmo

Puede afrontar su nuevo cargo desde la experiencia. En septiembre, Helena Pimenta (Salamanca, 1955) tomó el mando de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) en sustitución de Eduardo Vasco y tras casi treinta años entre cajas, la mayoría siendo directora en el grupo Ur, Premio Nacional de Teatro 1993. Con él ha montado piezas de Molière, Lope, Cervantes y, sobre todo, Shakespeare, como la versión fresca y multimedia de Macbeth que en noviembre trae a los Teatros del Canal.

¿Soñaba con este nombramiento? La verdad es que no. Sabía que algún día, por mi edad y mi experiencia, podría acabar responsabilizándome de alguna de estas unidades. Pero si no hubiera ocurrido, no habría pasado nada. Yo me presenté al concurso público para este puesto, y como transcurre bastante tiempo entre la convocatoria y la resolución, cuando me anunciaron que me lo concedían, ¡casi se me había olvidado que optaba a él!

¿Qué expectativas tiene? Veo el cargo como una continuación de mi carrera. Lo desempeñaré con la misma ilusión y responsabilidad con la que he trabajado hasta ahora, aunque este es un reto mayor. Creo que mi labor consiste en profundizar en los caminos ya iniciados y abrir otros nuevos.

¿Cómo es un día en la vida de la directora de la CNTC? Aún estoy arrancando, ¡y eso mismo me pregunto yo, cómo será lo que venga! Estoy como un niño en los primeros días de cole. Pero no va a ser una rutina diferente de la que he vivido hasta hoy. Llevo treinta años intentado trabajar con lucidez y entusiasmo, y de ahí no me apeo.

Uno de los objetivos que se ha fijado como directora es crear una Joven CNTC y colaborar con universidades. ¿Por qué? En realidad es algo que ya empezó a hacer el equipo anterior, yo lo asumo porque me parece necesario garantizar cantera de actores y buscar espacios para que los jóvenes puedan madurar. Además, por lógica, los espectáculos de esta vertiente joven de la compañía atraerán más a las nuevas generaciones, porque hablarán su lenguaje, y garantizar público para el teatro es imprescindible.

Hay quien critica que la ESO obligue a los chavales a ver obras clásicas, porque puede que sea muy pronto para que las aprecien, y verlas sin disfrutarlas tendría efecto disuasorio. Puede ser. Pero creo que la CNTC siempre se ha esforzado por hacer asequibles los textos clásicos. La sociedad se mueve, y el teatro ha de moverse con ella. Es necesario, obviamente, revisar y actualizar la manera de producirlo, crear soluciones para crear público. Pero también hay que ser exigentes, los jóvenes tienen que ser conscientes de que comprender el arte no siempre es una tarea fácil.

Otra tarea que se ha propuesto es exportar los montajes de la CNTC con giras internacionales. También este es un camino que se inició desde el mandato precedente. Es el momento de hacerlo, porque la compañía ha alcanzado la madurez suficiente. En la etapa anterior, el destino principal fue América Latina. Yo pretendo que nos movamos también por Europa y Estados Unidos, por países con otros idiomas oficiales. El lenguaje del teatro es particular, no se limita a la palabra. Y por supuesto, que siga la gira nacional.

Con Ur, está a punto de estrenar Macbeth en Madrid. Es una versión muy tecnológica, ¿así se gana al público actual? En parte, es tecnológica por eso, sí. En Ur siempre hemos intentado aportar novedades a los textos. Pero también hacemos lo que sentimos. Somos gente de nuestro tiempo, así que el uso de nuevos medios surge de forma natural. Aunque también hemos sido muy respetuosos con el texto original.

Ya es la novena obra de Shakespeare que dirige… Es el amor literario de mi vida. He ido aficionándome cada vez más a él al ver el interés que suscita en el público. Shakespeare me transmite eternidad. Cada vez que releo una obra suya, es una lectura nueva, encuentro nuevos significados. Con la CNTC estaré más limitada, evidentemente no podré hacer solo cosas que me apetezcan personalmente, me debo a la promoción del teatro clásico, sobre todo del español.

¿Hay alguna diferencia entre montar una obra clásica y una obra contemporánea? Ninguna. Lo importante de una obra de teatro es que haya un buen texto y se monte con imaginación y osadía. Que enseñe.

Con este nuevo cargo, le va a tocar lidiar con políticos. ¿Qué tal le caen? Creo que el teatro debe estar al margen de idearios en cuanto a su sostenibilidad. En mi caso, mi nombramiento es fruto de un concurso público, no ha habido ninguna identificación. Yo no tengo prejuicios, trato de ser responsable con lo que me toca y explicaré mi postura a quien se la tenga que explicar.

Pues “mucha mierda” para el nuevo cargo. Evite el amarillo. ¿Es usted supersticiosa, como buena mujer de teatro? Eso ya no pasa, en el mundo del teatro hay de todo, como en todas partes. Yo no soy supersticiosa, en absoluto. De todos modos, evitaré ciertos riesgos...

Macbeth. Ur Teatro. Vers. y dir. Helena Pimenta, del 30 de noviembre al 18 de diciembre en los Teatros del Canal.

La CNTC abre temporada con El perro del hortelano, de Lope de Vega. Teatro Pavón (Madrid), hasta el 23 de diciembre.

Texto: Carmela Munt. Fotos: Macbeth © David Ruano.

 

 

Helena Pimienta: Lucido entusiasmo