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Stephen Petronio Company: somos danza

Stephen Petronio (Newark, EEUU, 1956) está fascinado por los paisajes emocionales que las experiencias dejan en el hombre. A este filósofo de zapatillas con puntera (y coreógrafo) sólo le interesan las historias humanas y, por defecto, aquellas que nos complican la vida.

Sus creaciones son un clásico en el Joyce Theater de Nueva York (y en medio mundo); su estilo es prácticamente indefinible: "He ido afinando cuidadosamente mi propio idioma en los últimos veinticinco años. El vocabulario clásico es sólo una faceta que puedo utilizar. El mundo de la danza es muy pequeño y la pureza es relativa". Eso explica que sus bailarines mezclen sujetadores y tutús y que de escenógrafa tenga a Cindy Sherman. "Es un gran honor trabajar con Cindy. Es una artista excepcional y una gran amiga. Siempre busco colaboradores que me lleven a lugares nuevos. Me siento muy cómodo siguiendo mi olfato cuando se trata de una idea para un baile. Claro que hay una línea muy fina entre una gran idea y una propuesta ridícula, pero mi intuición me ha valido más de lo que me ha fallado".

Es la intuición y la realidad sin drenajes lo que muchas veces le sirve de inspiración. "Lo que pongo sobre el escenario es la vida. Somos humanos y nada es sencillo. Las semillas de todo buen teatro nacen a menudo de un conflicto. Uno de los principios básicos de la composición es 'construye algo y luego rómpelo'. Cuando las cosas se enfrentan entre sí, el resultado es sorprendente". Un proceso que "se inicia con un pensamiento que se hace carne. Momento a momento. El trabajo se va haciendo de manera orgánica. Si estoy con la música que he encargado trato de incorporarla al tiempo que hago la danza. Si la música ya está escrita, lo monto directamente". Música es la palabra mágica y al mencionar a Radiohead o Lou Reed, Petronio se enciende. "Ellos han hecho canciones que han inspirado alguno de mis trabajos. Rufus Wainwright en Oh, what a world se convirtió en mi dúo masculino "BUD". ¡Cómo no podría intentar un baile para el agridulce Candy Says de Lou Reed! Todo Underland fue un homenaje a las canciones de Nick Cave. En este caso Underland se inspiró en Wild World". Aunque a veces, tanto amor a Cave le haya traído algunos problemas, teniendo que censurar su espectáculo para menores: "Los EEUU siguen siendo un lugar muy puritano. Una de las mejores canciones de Nick tiene un lenguaje algo 'rudo' y pensamos que era mejor evitar una demanda".

La música no es lo único contemporáneo en sus obras. La luz y el arte -en el sentido más amplio- son elementos que no faltan en los montajes. "Trato de incorporar la luz como un personaje. Mi intención es llevar al público a un lugar muy profundo, kinestésico. Las artes visuales captan un aspecto no racional del pensamiento, de la misma manera que la danza lo hace con nuestra mente intuitiva. Me atrae el trabajo en el que las conversaciones entre el público y la obra van más allá de lo racional. No creo en las artes visuales como representación, creo en ellas como una experiencia. Elijo las formas que hablan con el público en tantos niveles como sea posible. Uno de los aspectos más agradables de mi trabajo es la mezcla de formas de arte. La suma es con frecuencia más rica que las partes".

Texto: Teresa Garrido. Foto: Sarah Silver.

Stephen Petronio Company: Somos Danza