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En Duendemad hemos conocido a Fernando Guallar antes del estreno de la segunda temporada de Velvet Colección de Movistar+. ernando hoy es nuestro personaje Duendemad.

El fotógrafo Javier Aranburu (con n, nos recalca) se ha paseado cámara al cuello por varios continentes, pero lleva quince años retratando nuestra ciudad en el proyecto You love Madrid. 

Una madre con su hija en brazos, una abuela sonriente, una joven asiática y una simpática pelirroja pecosa. Ellas han sido las protagonistas de los exitosos carteles de San Isidro 2018. Unas alegres ilustraciones firmadas por la ilustradora Mercedes DeBellard con quien nos encontramos en las inmediaciones de la plaza de Tirso de Molina.

Estamos de enhorabuena. Tras editar seis discos, colaborar en el programa radio "El Mundo Today" o haber participado en montajes teatrales, Maika Makovski nos vuelve a sorprender y se pone frente a las cámaras para convertirse en la presentadora de "La hora musa", un nuevo programa de La2 que contendrá “música, música y música”. 

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La huerta en casa

La proliferación de huertos urbanos y de grupos de consumo han puesto en un lugar preferente encima de nuestras mesas a la comida “eco”.

Cuántas veces hemos oído la frase “los tomates no saben como antes”, y que cultivar lo consumido era norma en cualquier pueblo. Pero algo está cambiando. Lo que comenzó como una tendencia “eco” y sostenible se extiende con la proliferación de huertos urbanos y la de empresas que compran directamente a los agricultores.

Nueva York cuenta, según la organización Green Guerrillas, con más de 600 huertos urbanos. Hasta Michelle Obama tiene uno en la Casa Blanca. España no es ajena a este movimiento. La Red de Huertos Urbanos de la Comunidad de Madrid, que nació en 2011, contabiliza alrededor de 40 huertos de índole comunitaria, como el de la Cebada o Tabacalera. A ellos hay que sumar los universitarios y escolares, los impulsados desde las administraciones y los privados. “Las crisis ponen a la gente en guardia sobre la alimentación. Nos acercamos a la tierra. En las ciudades no es fácil, pero se hace. Por un lado, nos planteamos la opción de tener una parcelita y autoabastecernos parcialmente y, por otro, tomar un papel activo”, explica Pablo Llobera, portavoz de la red. Y añade que “volvemos a preguntarnos si lo que comemos es seguro porque cada vez tenemos más información. Estamos convirtiendo la alimentación en un acto político”. Pero va más allá: “Tienen una dimensión de desarrollo vecinal que busca mejorar el barrio. La gente que participa se cuestiona el modelo de ciudad, tiene mayor conciencia política y se siente protagonista de lo que ocurre en su barrio”, añade. 
En su blog verás el huerto más cercano y puedes pasarte a probar un fin de semana. Eso sí, teniendo en cuenta que “esto es como un gimnasio”, ni sabrás cultivar el primer día ni te llevarás una lechuga en el acto. Las cosechas dan más para compartir que para llevarse a casa. Para esto último han creado grupos de consumo que compran directamente a los agricultores. Algo que, matiza Llobera, “es otra forma de restablecer puentes que se habían roto drásticamente y de dignificar la profesión de agricultor”.

Otra fórmula es la de acudir a las muchas empresas que han surgido en la red, como Disfruta & Verdura, que envían a domicilio frutas y verduras ecológicas: “Queremos que el cliente reciba mayor calidad y saber quién es para adaptarnos a él. Ahora el cliente tiene para nosotros nombre y apellidos”, explica su director, Jordi Padrós.

La web elsuperecologico.com nació hace siete años y ahora cuenta con tienda en Madrid (Cristo, 3), donde son los únicos que venden leche cruda gallega, además de carne ecológica, frutas, verduras o aceite. “Empecé a comer ecológico porque vivía fuera de España pero cuando volví, vi que lo que estaba al alcance del consumidor era escaso,  difícil, feo y muy caro”, cuenta su fundadora, Elena Sanchís. Insistiendo así en otro argumento reiterado: “Quizás el problema es que es un poco más caro pero cada vez hay una cultura más extendida entre los jóvenes sobre sus beneficios, sobre todo. cuando tienen hijos” aunque, añade, sus principales clientes siguen siendo extranjeros.

Texto: Prado Campos · Ilustración: Sara Otero.

La huerta en casa