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Harry Dean Stanton en Lucky
Harry Dean Stanton en Lucky

Lucky. Una película modesta, frágil y a la vez recia como su protagonista, el genuino Harry Dean Stanton.

Con el street food instalado en nuestra agenda de ocio gastronómico, la fruta y verdura frescas, los pescados de lonja y las carnes al corte para paladares exquisitos, los mercados de abastos se convierten en la mejor opción para disfrutar de una buena comida después de haber llenado el carro de la compra

Dicen que La Boqueria es el mejor mercado del mundo. No solo por los 500 años de historia que arrastra este lugar de culto en el corazón de Las Ramblas, ni por el hecho de que si ellos no lo tienen es que no existe, ni siquiera por su papel de catalizador en el boom gastronómico que ha vivido la cocina en las dos últimas décadas...

Ya en sus tres álbumes previos, la banda Egon Soda, uno de los versos más libres del rock español, había cargado las canciones de contenido social y ambición literaria. Ahora, redoblan el voltaje en lo primero, El rojo y el negro del título no va por Stendhal

Sidecars es lo contrario a producto industrial. La evolución de Gerbass, Juancho y Ruly tiene bastante más que ver con barro, insomnio y carretera que con una estrategia trazada en hojas de excel. Por eso su público - tan auténtico como sus botas Chelsea- ha conseguido que la banda de Alameda de Osuna cuelgue 'Sold Out' hasta cuatro veces en La Riviera

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Donde hierve la horchata de tu sangre
 
Un témpano es mi dedo cuando baja prendiendo el iceberg de tu desierto
calmando el frío de mi fiebre 
exhalando el vaho de mis avernos.
Será que ya vives en mi frío, 
será que yo huyo a tu calor 
tal vez nieve en verano en Transilvania o en Cuba,
este invierno, ardamos mejor.
En el frío y el ardor se confunden nuestros besos
como el caos, la pasión, la destrucción.
Nadie nos dijo que el amor sea un oxímoron
que confunde el cielo y los avernos.
Abriguemos nuestros sudores cuando el fuego nos haga tiritar el alma.
En un poema incinerado por congelación. 
Al calor de las llamas de unos gélidos versos

*EDITORIAL. Donde hierve la horchata de tu sangre