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Harry Dean Stanton en Lucky
Harry Dean Stanton en Lucky

Lucky. Una película modesta, frágil y a la vez recia como su protagonista, el genuino Harry Dean Stanton.

Con el street food instalado en nuestra agenda de ocio gastronómico, la fruta y verdura frescas, los pescados de lonja y las carnes al corte para paladares exquisitos, los mercados de abastos se convierten en la mejor opción para disfrutar de una buena comida después de haber llenado el carro de la compra

Dicen que La Boqueria es el mejor mercado del mundo. No solo por los 500 años de historia que arrastra este lugar de culto en el corazón de Las Ramblas, ni por el hecho de que si ellos no lo tienen es que no existe, ni siquiera por su papel de catalizador en el boom gastronómico que ha vivido la cocina en las dos últimas décadas...

Ya en sus tres álbumes previos, la banda Egon Soda, uno de los versos más libres del rock español, había cargado las canciones de contenido social y ambición literaria. Ahora, redoblan el voltaje en lo primero, El rojo y el negro del título no va por Stendhal

Sidecars es lo contrario a producto industrial. La evolución de Gerbass, Juancho y Ruly tiene bastante más que ver con barro, insomnio y carretera que con una estrategia trazada en hojas de excel. Por eso su público - tan auténtico como sus botas Chelsea- ha conseguido que la banda de Alameda de Osuna cuelgue 'Sold Out' hasta cuatro veces en La Riviera

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Elena Gayo

Conservar lo efímero
 
Por Paloma F. Fidalgo
 
El arte callejero se aclama y reclama no solo en los circuitos artísticos, donde siempre suscitó interés. La pregunta es cómo conservar esas obras, efímeras por naturaleza. Lo hablamos con Elena Gayo, Conservadora Restauradora de Bienes Culturales y directora del Observatorio de Arte Urbano.
 
El arte callejero está expuesto al sol, los balonazos o los tubos de escape. 'Nadie tiene la responsabilidad de cuidar nada', aclara Gayo. Pero esto no quiere decir que no sea conveniente. 'Se puede pensar que el muralismo ha surgido de forma espontánea, pero no es así', narra, 'en los 80 se pintaron murales en la calle', algunos incluso institucionales, 'como el de La paz, de Tierno Galván (en la plaza del Carmen) o el de la movida madrileña de Enrique Cavestany'.
 
Y si estas creaciones no se catalogaran y restauraran, 'todo lo posterior parecería surgir de la nada'. 
Salta a la vista que el arte urbano ha ganado adeptos en las instituciones, que hacen encargos comisariados. Y surge la cuestión de si invertir en conservar, no solo las versiones aseadas del arte callejero, sino también determinado grafiti, cuya excesiva penalización podría 'expulsar a adolescentes de la sociedad', sostiene, mientras que crear espacios para él 'ayudaría a una asimilación parcial'. Así, los restauradores de arte urbano 'somos activistas', califica Gayo, “actuamos de forma altruista para ayudar a concienciar de que en la calle suceden cosas interesantes”.
 
Junto con su equipo, han logrado apoyo público para restaurar el legado de El Muelle (Juan Carlos Argüello; 1965-1995), pionero del grafiti en España cuya obra merece conservación por estar ya concluida y porque él actuaba 'con una ética personal en la que defendía el respeto a los bienes privados', y además 'creó escuela', le debemos 'los Flecheros, autóctonos madrileños'. El Ayuntamiento ha prestado 'los medios auxiliares necesarios, muy básicos', y pagado 'los materiales a la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Madrid'. Eso sí, 'no está previsto hacer el seguimiento de la restauración', lo que tocaría tras rescatar de la ruina y el olvido El grosor de Montera y la lona de la Galería Estiarte, 'que se conservaba en el Museo de Historia y ahora se expone por primera vez en la Imprenta Municipal'.
 
Gayo cree que 'es un error' trasplantar obras de la calle a galerías o museos, 'si no está justificado en el proceso creativo propuesto por el artista, porque al descontextualizar una obra se convierte en un florero'. Y la pregunta del millón: ¿cómo poner de acuerdo a artistas y vecinos en conservar murales de su barrio? Esa obra que 'se pintó de forma altruista como un regalo a la ciudad y se abandonó' se conservará si 'hay un punto de inflexión en el que es reconocida y llega a pertenecer a la gente'.
 
También se pueden esbozar criterios como que 'las obras lleguen a ser portadoras de unos valores importantes para un colectivo'. Y se debe trabajar el derecho de propiedad del artista, evitando 'el saqueo de las calles para terminar en salas de subasta', evitando robos y descontextualizaciones 'como el que sufrió BLU, en Bolonia, en 2017'. 
 

Conservar lo efímero en Madrid