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Harry Dean Stanton en Lucky
Harry Dean Stanton en Lucky

Lucky. Una película modesta, frágil y a la vez recia como su protagonista, el genuino Harry Dean Stanton.

Con el street food instalado en nuestra agenda de ocio gastronómico, la fruta y verdura frescas, los pescados de lonja y las carnes al corte para paladares exquisitos, los mercados de abastos se convierten en la mejor opción para disfrutar de una buena comida después de haber llenado el carro de la compra

Dicen que La Boqueria es el mejor mercado del mundo. No solo por los 500 años de historia que arrastra este lugar de culto en el corazón de Las Ramblas, ni por el hecho de que si ellos no lo tienen es que no existe, ni siquiera por su papel de catalizador en el boom gastronómico que ha vivido la cocina en las dos últimas décadas...

Ya en sus tres álbumes previos, la banda Egon Soda, uno de los versos más libres del rock español, había cargado las canciones de contenido social y ambición literaria. Ahora, redoblan el voltaje en lo primero, El rojo y el negro del título no va por Stendhal

Sidecars es lo contrario a producto industrial. La evolución de Gerbass, Juancho y Ruly tiene bastante más que ver con barro, insomnio y carretera que con una estrategia trazada en hojas de excel. Por eso su público - tan auténtico como sus botas Chelsea- ha conseguido que la banda de Alameda de Osuna cuelgue 'Sold Out' hasta cuatro veces en La Riviera

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La puerta, tal vez
 
Editorial Rubén Arribas · Imagen Intervención de Antonyo Marest 
 
Han llamado a la puerta, es un poema. / Ábrele, tal vez sea la vida, /que en esta esquina de su viaje / augura una corriente de aire. / Si es el destino, quién lo sabe. 
 
Deja entrar a las metáforas / que trae cargando a sus espaldas, / que, aunque haga frío y vengan de la noche negra, / tal vez hayan atravesado el tiempo para morir a tu orilla. 
 
Haz de la puerta un libro con las piernas abiertas. /No preguntes. No tiene cara, ni ojos, ni edad lo que susurra. / Salió temprano de la bruma de la montaña, del árbol, del perro, del anciano, /tal vez del agua que corre por debajo de la tierra seca. 
 
Tal vez, / puerta por puerta, haya gastado sus horas en almas vacías, / para terminar aquí sus días y dar un portazo de color al pasado, / para convertirse en tu obra de arte de los buenos días, / en el tatuaje de tu piel cuando se eriza, en un grafiti de esperanza en tus vanas sábanas roídas.
 
Abre el cerrojo, quién sabe si es para ti este poema. / Tal vez no tuvieran razón los que decían que no se abre la puerta a lo desconocido, / y sea mejor vivir con los sueños entreabiertos y las heridas cerradas.
 
Tal vez hayas vivido todo este tiempo entre muros.

EDITORIAL. La puerta, tal vez