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Un grupo de adolescentes de Cercedilla -de entre 11 y 13 años- se escapa a la montaña casi- todas las semanas para inspirarse, captar sonidos de la naturaleza, registrarlos en tablets y crear composiciones musicales a través de herramientas digitales

Andrew Thomas Huang se ha convertido en el director fetiche de Björk con trabajos como el paradisíaco y poético videoclip de The Gate, la orgía rocosa de Mutual Core o la experiencia de realidad virtual en Family

Los dos primeros cabeza de cartel confirmados para el festival Mad Cool son Queens of The Stone Age y Furure Islands. La banda californiana estrena una tanda de confirmaciones que se irán haciendo efectivas las próximas semanas

La clave de su humor es el no humor. No hay hipérbole en sus sketches. Rober Bodegas (A Coruña, 1982) y Alberto Casado (Madrid, 1983) han inventado un formato audiovisual 'fast food' que consiste en retratar el patetismo local sin fuegos de artificio. Bienvenido a todos tus lugares comunes. 

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Trash: Ladrones de esperanzas

Texto: M. Q

¿Inverosímil?, es posible. ¿Necesaria?, absolutamente. Uno va descubriendo que el Estado, ¡Ah, Hobbes, cuánta razón tenias!, que debiera tener como razón suprema el cuidado del ciudadano, se torna en un poder omnímodo y perverso, que no sólo es capaz de destruir el tejido social y económico, sino que atenta contra lo más sagrado de la ética occidental como es la agresión a los más débiles e indefensos: los niños y su posterior adolescencia.

El cúmulo de horrores se suceden a niveles inconcebibles y que marcan al espectador con una especie de inverosimilitud que sabemos irreal, porque, salvo algún que otro exceso en el guión, todos percibimos que el horror anida en la política y en su hijastra, la economía. ¿ O hemos de cambiar el orden de los factores?

Excepto algunos pasajes exagerados, Trash: Ladrones de esperanzas nos muestra el grado de esperanza en una sociedad cada vez más ansiosa de una justicia que llegue al común de los ciudadanos. Muestra que la esclavitud económica, social y moral produce monstruos en las cúpulas del poder con unas manifestaciones ominosas que repugnan a cualquier ciudadano; a todo aquel que sienta , aunque sea de un modo débil, que la igualdad ha de presidir las relaciones sociales y que la justicia ha de satisfacer a todos los ciudadanos por igual. 

Las bellas y optimistas imágenes finales se pueden ver como una alegoría del deseo más que una realidad palpable, pero, como idea rectora, nos lleva al convencimiento de que caminamos hacia un mundo mejor y más articulado frente a todo tipo de violencia. ¿Optimismo? , quizás. Pero es un optimismo necesario para ayudarnos a soportar la realidad de una podredumbre que en ocasiones sentimos que crece a nuestro alrededor.

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