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Libros

ESCRITORAS AL CONTRAATAQUE

Por Paloma Fidalgo

Casi 300 años después de conquistar esa habitación propia de la que hablaba Virginia Woolf, y aún en vías de aligerar el peso tan masculino del canon literario que nos han inculcado, las editoriales siguen recuperando a autoras consagradas y apostando por las actuales. 

Jennifer Egan: Es uno de los nombres más importantes de la literatura estadounidense actual. En su quinta novela, Manhattan Beach (Salamandra), se aleja de la línea rupturista de El tiempo es un canalla, que le granjeó los premios Pulitzer y Nacional de la Crítica en 2011. Con un esquema más clásico, nos presenta un memorable retrato del Nueva York de los años treinta y cuarenta, donde el mar es, a la vez, alegría, purificación y muerte.

Lucia Berlin: Cuando murió, en 2004, Berlin gozaba de un reconocimiento muy discreto, aunque ya tenía cautivados, por ejemplo, a Lydia Davis o Saul Below. Terminó su vida consagrada a las letras tras haber sido empleada de hogar, telefonista o enfermera. Más tarde, en 2016, su nombre se hizo célebre cuando se recuperó su colección de cuentos Manual para mujeres de la limpieza. Alfaguara ha publicado ahora otra remesa de sus cuentos en Una noche en el paraíso. También con sesgo autobiográfico y cotidiano, divertido y trágico.

Maggie O’Farrell: Cada título de esta irlandesa es un acontecimiento. Sigo aquí (Libros del Asteroide) es una suerte de memorias (que homenajean a Sylvia Plath en su título) en las que la autora relata 17 episodios en los que estuvo a punto de perder la vida. En capítulos autoconclusivos, O’Farrell crea un tejido con las distintas influencias que han tenido en su vida esos roces con la muerte. Su estilo elegante, sofisticado; sencillo en apariencia, pero lleno de recovecos, le ha valido galardones como el prestigioso Costa Book Award.

Virginie Despentes: Junto con Michel Houellebecq, seguramente sea la firma francesa más contestaria y áspera. Abrió carnes en 2006 con su Teoría King Kong, donde promulgaba un feminismo personal y combatiente partidario de la pornografía, el aborto y una reconceptualización del deseo más allá del género, y sacudió conciencias en torno a la Europa del Bienestar con su trilogía Vernon Subutex. Se reedita su primera novela, Fóllame (1998). Un hardboiled punk en el que crea una ficción desde la experiencia de haber sido violada y haberse convertido en prostituta.

Cristina Morales: Había llamado la atención con cuatro novelas y varios relatos incorporados a algunas antologías. Y el pasado noviembre ganó la edición 36 del Premio Herralde con Lectura fácil, que ahora publica Anagrama (que convoca el premio) y cuestiona las coordenadas del concepto de normalidad con una voz disidente, feminista y fanzinera. Mezclando narración con actas judiciales y un diario, narra una historia que funciona como un puñetazo en el estómago, la de cuatro mujeres con discapacidad intelectual que viven en un piso tutelado de Barcelona en la España en crisis y del procés.

Sara Mesa: Experta en abordar temas de naturaleza explosiva con un estilo absorbente y un tremendo dominio de la escritura, Mesa se pasa a la crónica periodística en Silencio Administrativo (Nuevos Cuadernos Anagrama), en el que repiensa el concepto de clase en la sociedad capitalista post recesión y llama la atención sobre el laberíntico funcionamiento de los servicios sociales.  

 

Libros: Escritoras al contraataque