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En la era del “Big data” la ciberseguridad y la defensa de nuestra privacidad son algunos de los temas que nos preocupan cada vez más.

Blanca Portillo protagoniza esta versión teatral de la novela de Virginia Wolf.

Poco más de 160 páginas le han bastado para narrar Permafrost, una de las sensaciones literarias de los últimos meses, que ha vendido más de 10.000 ejemplares.

El próximo 25 de marzo se celebrará en Madrid la segunda edición del Festival Cine por Mujeres.

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Seriales Radiofónicos, en la calle vacía
no se escuchaba un ruido

Federico Volpini (Colombia, 1952) es uno de los fundadores de Radio 3, emisora que dirigió entre 1999 y 2003. Aunque a lo largo de su carrera ha colaborado y dirigido programas de diversa naturaleza, ha empleado muchos de sus esfuerzos en la creación de ficción en la radio. En 1998 ganó el Premio Italia a la mejor serie de ficción radiofónica con su trabajo Herederos del Tiempo, y entre septiembre y diciembre de 2006 puso en marcha en La Casa Encendida la serie de audiodramas Radioteatropiezas. Actualmente representa espectáculos audiodramáticos, con frecuencia en la Sala Clamores, y este octubre dirige el II Congreso Internacional de Radioteatro y Ficción Sonora.

Aurora, el corazón encogido por la angustia, aguardaba bajo los soportales de cierta entidad crediticia. ¡Una ironía buscar refugio allí, ella, que había sido desahuciada por su banco apenas un mes antes! Aurora se arrebujó en el abrigo despeluchado, harapiento, la prenda que jamás hubiese concebido ponerse ni en una pesadilla. Sonrió, a su pesar: ¡de qué bobadas se preocupa una cuando se siente a salvo, cuando el mundo no es ni puede ser otra cosa que el marco de tu felicidad!
Ahora, ¡sí! ¡Ahora! ¡Aurora lo sabía! ¡lo sufría en su carne, en su espíritu, en su alma atormentada! Ahora el mundo era otro, se había vuelto hostil. Cuanto fue amable, suave, placentero, era desagradable, duro, doloroso. ¡Haber vivido años y no haber entendido que eso era la vida!
CONTROL: DOCE CAMPANADAS LÚGUBRES
¡Las doce ya! Y el hombre al que esa noche se entregaba, el que iba a poseerla ¡por dinero!, ¡por la limosna con la que pagaría un plato de potaje y el derecho para ella y para sus tres hijos a pasar la noche en una cama!, ¡ese hombre ni siquiera llegaba puntual! Tal vez se complacía en humillarla. En hacerle sentir que no era nadie: una cualquiera librada a su capricho. Tal vez, tan sólo, venía descuidado de la hora, no le daba importancia, con lo que la humillaba aún mucho más.
Aurora aguzó el oído.
CONTROL: PASOS ACERCÁNDOSE
Alguien venía. ¿Él? ¡El que la cortejó durante años a escondidas de Pedro, íntegro, cabal, respetuoso, un caballero y también todo un hombre que no hubiera vacilado en poner al canalla en su sitio; el que veía a Pedro y balbuceaba, repugnante, servil, protestando de su amistad de años; el que luego acechaba en los rincones y arriesgaba la mano sobre una nalga, un seno, la entrepierna; el que estuvo detrás de la conspiración que metió a su marido en la cárcel; el que falsificó las letras y denunció al amigo metiendo en su taquilla pruebas de circunstancia; aquel al que al final, en la indigencia, en la necesidad, Aurora no había tenido más remedio que acudir, segura de que aún la deseaba! ¿Era él quien se acercaba? ¿Eran aquellos pasos los de Álvaro, que venía a cerrar el sórdido designio de ese día?
AURORA: (PARA SÍ) ¡Pues anda que no tarda!
Los pasos, en efecto, sonaban desde hacía ya un ratito. Se había levantado una brisa que, medida en términos de la temperatura, podría describirse como helada. Aurora estornudó.
AURORA: (ESTORNUDA) ¡Achís!
MIGUEL: ¡Jesús!
AURORA: (ASUSTADA, PERO CON UN LEVE DEJE DE ESPERANZA) ¿Jesús? ¿Álvaro, entonces…?
MIGUEL: “Jesús” es por el estornudo: “¡Achís!”, “¡Jesús!”. Se dice todo el tiempo. Es de recibo. Normas de urbanidad, si bien actualmente en desuso. Ahora, si usted pregunta por mí, yo soy Miguel.
AURORA: ¿Miguel?
MIGUEL: Usted pregunte.
AURORA: ¿Miguel?
MIGUEL: Para servirla a usted.
AURORA: ¿Álvaro, entonces? ¡Achís!
MIGUEL: ¡Jesús!
AURORA: ¡Miguel!
MIGUEL: Para servirla a usted: Álvaro, no. Álvaro ha dicho que se lo diga a usted: que lo disculpe, pero que le ha salido otro plan esta noche.
AURORA: ¡No!
MIGUEL: Pues sí.
AURORA: ¡Entonces!, ¿yo? ¿Mis hijos?
MIGUEL: Eso me ha dicho Álvaro: “¡se va a poner la tía hecha una fiera!”. Y aquí venía yo, para servirla a usted.
CONTROL: DOCE CAMPANADA LÚGUBRES
Sonaron, nuevamente, las doce campanadas.
AURORA: (SOBRECOGIDA) ¿Han pasado una noche y un día? ¿Me he quedado dormida? ¿Ha sido todo un sueño?
CONTROL: PASOS ACERCÁNDOSE
Se escuchó el eco de unos pasos. Despacio. Mucho tiempo. Hacía frío.
MIGUEL: Buenas noches. ¿Aurora?
AURORA: ¡Achís!
MIGUEL: ¡Jesús!
AURORA: ¡No, no, Miguel!: ¡Aurora!
MIGUEL: ¡Achís!
AURORA: ¡Jesús!
MIGUEL: Miguel.
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Eran, seguro que lo eran, otros tiempos. Entonces, en la radio, estaban los “dramáticos”. Había SERIALES lacrimógenos. Pero había, igualmente (y los SERIALES lacrimógenos, por cierto, estaban muy bien hechos), cuentos para niños, aventura, humor y verdadera literatura. Muchos entramos en los libros desde la radio. La Isla del Tesoro: ¡aún puedo oír el bastón del ciego contra los adoquines de la calle, aproximándose a la Posada del Almirante Benbow, para entregar la marca negra! Dos hombre buenos; La cabaña del tío Tom -no es de extrañar que, a un niño, eso le fascinase-; Matilde, Perico y Periquín. Y Madame Bovary, El Don Apacible, Guerra y Paz, El Quijote...… Luego, un día, todo eso desapareció.
Se dijo que había envejecido. Y es notable que algo envejezca en España y siga, vigente, vigoroso, oído con devoción, en el resto del mundo.
Se dijo que era caro: mueves una regleta y se desata la tormenta, hay un alud, desfilan, abrumando al oyente, las legiones romanas: ¡aquí la multitud enfebrecida, los estandartes, los carros de ceremonia, los cautivos, las lanzas, las corazas! Una regleta. En un programa informativo hay unidades móviles, corresponsales por el mundo, periodistas trabajando todo el día para unos segundos en la programación; en las tertulias, un grupo de personas cobrando las fortunas que ellos dicen que valen. ¡Eso es caro!
Se dijo que la imagen, el cine, habían desbancado a la ficción radiofónica. Una persona seductora. Se enuncia y es la mujer, el hombre, de tus sueños. Un monstruo: entra, en la radio, un monstruo y es el que te da miedo de verdad, porque es tu propio monstruo. Y en la radio está la inmediatez. En mitad de la noche. Sola, solos en casa:
LOCUTOR: Por cierto: ¿habéis cerrado la puerta de la calle?
Es la radio: hasta que vas a verlo, no descansas.

II Congreso Internacional de Radioteatro y Ficción Sonora, mes de octubre, en Madrid (7, 8 y 9), Zaragoza (8, 9 y 10) y Cali (10, 11 y 12).

Texto por: federico volpini
Foto: desahucio, oviedo, 2011 © javier bauluz / periodismo humano.

II Congreso Internacional de Radioteatro y Ficción Sonora, Federico Volpini