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  • ARTE
  • El fotógrafo que unió América

La galería Cámara Oscura hace visible el fascinante trabajo de Hugh Mangum (Durham, EEUU, 1877-1922), hoy día considerado como “el fotógrafo que unió a América”. La muestra, que saca a la luz el trabajo de Mangum por primera vez en Europa, está comisariada por Alex Harris y Margaret Sartor en colaboración con la Universidad de Duke.

Érase un fotógrafo de nombre Hugh que en 1897 montó un pequeño estudio de fotografía en un pueblo llamado Durham, en Estados Unidos. Había comprado una pequeña cámara que llamaban "penny picture camera" porque podías hacer muchas fotos del tamaño de un penique utilizando la misma placa, lo cual era un gran ahorro a la hora de revelar las fotos. Estaba empezando y había que apretarse el cinturón.

Se anunció en el periódico local y pronto la gente empezó a visitar su estudio para hacerse su primera foto. Nunca antes se habían sentado delante de un artefacto como aquel. Muchos tenían miedo, otros sentían una gran expectación. Por supuesto había que ir con el mejor traje, como si fueran a la iglesia en domingo. Llegaron mayores, jóvenes, niños con sus padres, familias enteras... y personas de color, incluso homosexuales. Eso estaba prohibido. Un negro no podía sentarse en la misma silla que un blanco. Estaba en el sur, y la esclavitud ni siquiera había desaparecido. Hughdecidió arriesgarse por convicción y por necesidad. Sin embargo, no ganaba lo suficiente para mantener a su familia así que tuvo que subirse al tren y hacer de fotógrafo ambulante. Recorría varias veces al año Virginia y las dos Carolinas.

La gente alababa sus fotografías, les gustaba mirarse en ellas, y poco después se atrevió a anunciarse como "artistic photographer". Solo los mejores podían ser "fotógrafos artísticos" en esos tiempos. El tiempo pasó, infinidad de retratos, y una enfermedad mal curada le acabó llevando a la tumba con solo 44 años. Su trabajo quedó olvidado metido en un baúl en el granero de la casa.

Tras su muerte inesperada en 1922, los negativos en blanco y negro en placas de cristal de Mangum fueron almacenados y olvidados en el granero de la granja familiar en Durham, en Carolina del Norte. Condenado a la demolición en los años 70, el granero fue salvado en el último minuto y, con él, este sorprendente y extraordinario documento de vida de una época turbulenta de la historia del sur de los Estados Unidos.

A finales de la última década de 1890, Mangum se aventuró como fotógrafo retratista ambulante, viajando principalmente por Carolina del Norte y Virginia durante el surgimiento de la era de Jim Crow, un periodo en el que se impulsaron las leyes por la segregación de blancos y negros. A pesar de ello, sus retratos revelan una clientela que era muy diversa racial y económicamente hablando, y muestra unas vidas marcadas por el trabajo duro y la opulencia, todos ellos imbuidos de un gran sentido de individualidad y emprendimiento.

Una de las más profundas sorpresas de la fotografía de Mangum es su frescura, artísticamente hablando. Tenía un encanto y una curiosidad que se refleja frecuentemente en los rostros de sus modelos. En otras imágenes, su presencia se convierte en invisible y los modelos parecen perdidos en sus mundos interiores y privados. La habilidad de Mangumpara capturar esos momentos de vulnerabilidad y de intenso autoreconocimiento se encuentra en el centro de su don como fotógrafo.

Las personas que aparecen en estos retratos nos miran desde un pasado de un siglo atrás, a través de las marcas indelebles de la pérdida y la indiferencia. Podríamos pensar que la diferencia de un siglo es considerable, y en muchos sentidos es muy cierto. Sin embargo, estos retratos nos sugieren que la distancia entre el pasado y el presente, entre ellos y nosotros, es mucho menor de lo que esperaríamos.

Haz click aquí para ver más fotografías: Online Viewing Room.

  • Cámara Oscura Galería de Arte
  •  C/ Alameda, 16, 1º B  
  • 28014 Madrid

ARTE: El fotógrafo que unió América