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El mes de octubre pasado vio la luz el primer volumen de Sapiens de los cócteles, la colección de títulos que dentro del proyecto global del Sapiens de la gastronomía está llevando a cabo la Fundación el Bulli.

Andrea Bottesi no es un creador de herramientas de coctelería al uso.

N2Lab es la heladería/laboratorio, donde Marta Jañez y Vicente Díaz han revolucionado la industria de los helados.

Esta galería se centra especialmente en una visión joven del arte contemporáneo con propuestas que invitan a la reflexión. 

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En la imagen, Rufus Wainwright

"Escena" Pop

Las canciones son cualquier cosa menos un extra sobre las tablas. Aunque el Musical se haya hecho (a veces hasta el incesto) con la titularidad del género, los autores pop se resisten a renunciar al tirón escénico de la música.

Danza, teatro, ópera... no importa la disciplina si la banda sonora promete ser gloriosa o suena a promesa. Más allá del mero runrún de fondo, la canción precisa en el momento adecuado puede potenciar por mil el mensaje. Michael Clark (Aberdeen, Escocia, 1962) es uno de sus especialistas. Sobre el escenario del Fringe Festival, Clark ha vuelto a ofrecer una buena ración de belleza, danza y oscuridad en Come, been and gone (2010). Una colección de coreografías intrépidas con sacrotemas de Bowie -que no falte nunca Heroes-, Brian Eno, Kraftwerk, Iggy Pop o The Velvet Underground enredando el argumento con la guitarra deprimente de Heroin. Precisamente, Lou Reed se ha hecho en los últimos años un hueco en los escenarios y no precisamente por susurrar que hoy será nuevamente un día perfecto, sino por su participación en varios proyectos teatrales muy underground. La reciente publicación en España de The Raven (2010), junto al ilustrador Lorenzo Mattotti, trae de vuelta la relación de Reed con los escenarios y refresca la memoria de POEtry (2001), su intento en el mundillo de la ópera contemporánea en compañía del director escénico Robert Wilson. Reed escribó el libreto y la banda sonora para la obra inspirada en Edgar A. Poe. Como curiosidad, en el proyecto se vio involucrado también un desconocido Antony Hegarty, hoy convertido en el aplaudido Antony and the Johnsons. Pero también los chicos duros le pegan a la ópera.

Nick Cave y su compañero Grinderman & Bad Seed, Warren Ellis, por tercera vez colaboran en la música para un montaje de Gísi Örn Gardarsson. Tras Metamorphosis y Woyzeck ahora ha sido para Fausto.

Por su parte, Billie Joe Armstrong (Green Day),  se ha lanzado a componer los temas de la ópera punk-rock American Idiot. Inspirado en el disco homónimo de la banda tiene como atracción principal la actuación del mismo Billie Joe, canciones de Green Day y algún tema nuevo.

El amado líder del pop, Rufus Wainwright, lanzó Prima Donna (2009) con el objetivo de acercar la ópera a las masas. Inspirado por Strauss, el resultado fue poco llamativo para la crítica, lo que no impide que Rufus siga emocionado con el proyecto y busque representarlo allá donde va. Algo más que flirteos es lo que Damon Albarn ha tenido con el género. No contento con encabezar Blur, Gorillaz o The Good, the Bad and the Queen, se embarcó en The Monkey: A journey to the west (2007) , una ópera en mandarín en la que se mezclaban personajes animados, textos chinos del siglo XVI y filosofía budista. Ahora, en compañía de Jamie Hewlett (Gorillaz) y del gurú del cómic Alan Moore, Albarn se ha puesto a trabajar en una nueva ópera que tendrá como protagonista al matemático-alquimista John Dee. 

Baste decir que el atractivo del teatro afecta a todos por igual, incluso a los intocables. Si no que le pregunten a Bono y a The Edge (U2) cómo les convencieron para hacer la banda sonora del musical de Spiderman. Turn off the Dark ¿Será que el hombre araña sufre ahora de Vértigo o estará pensando en cantarle a Mary Jaen a media luz eso de The Sweetest Thing? El estreno, en Broadway, el 14 de noviembre.

Texto: Teresa Garrido. Foto sumario: U2.

Escena Pop