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Manual de instrucciones

Por Javier Agustí · Foto: Paco Gómez © Matadero Madrid

Eugenio Ampudia (Melgar, Valladolid, 1958) es uno de nuestros artistas más importantes hoy. Hemos hablado con él a caballo de tres inauguraciones de exposiciones en las que participa: en el espacio Abierto por Obras en Matadero Madrid (hasta el 17 de mayo), en una colectiva en la Fundación Joan Miró (hasta el 7 de junio) y una retrospectiva que engloba trabajos de los últimos siete años que podemos ver en el MAC de A Coruña (hasta el 21 de junio).

Sus obras han sido expuestas en medio mundo y forman parte de las colecciones de algunos de los centros de arte más importantes. Su modestia, por tanto, le engrandece. Trabaja en equipo; para el que todo son elogios. Se confiesa pluridisciplinar, aunque siente debilidad por lo audiovisual. Una de sus grandes virtudes es que sus obras no son exclusivas, tratan de llegar a todas las mentes. Y a pesar de que no persigue la belleza, pues no cree en ella como fin del arte, con su última obra expuesta en Madrid también la consigue.

¿Cómo te tomas los piropos hacia tus obras?
Fatal, no encuentro la forma de entablar un diálogo cuando te dicen algunas cosas...

Pues estás recibiendo muchos por tu obra Cada palabra es como una innecesaria mancha en el silencio y en la nada (en Matadero). ¿Qué quieres contar? 
Estoy hablando de la transformación de la información en la sociedad, de cómo se produce y controla la comunicación en la actualidad y cómo nos movemos como 'cyborgs' en ella. Es una pieza experiencial, para que la gente la disfrute. Es el reflejo de algo que existe en la realidad que se interrumpe y desdibuja con las ondas de las llamadas telefónicas que le llegan [el visitante  puede interactuar con la pieza llamando a un número de teléfono].

Algunos de tus trabajos, como éste, son efímeros.
Entablo conversación con la gente que vive a la vez que yo. Soy de los que piensan que las estrategias de los artistas son para el tiempo en el que viven. Si permanece algo de eso y puede servir para repensar el tiempo en el que estuvimos es posible que sea útil, pero yo hago las estrategias para acercarme a las personas que me interesan. No me imagino haciéndolas para tipos que van a vivir dentro de 200 años. Si dentro de 20 funcionan, espero que alguien las restaure. 

¿Cuál debe ser la postura del artista?
La de no ser complacientes, ser molestos con el poder y con el resto de la sociedad. No creo que su postura tenga que ver con agradar. Eso mismo me pasa un poco con la belleza. No creo que haya que hacer cosas bonitas. Hay que gestionar ideas potentes.

EUGENIO AMPUDIA | CADA PALABRA ES COMO UNA INNECESARIA MANCHA EN EL SILENCIO Y EN LA NADA from Matadero Madrid on Vimeo.

Desde tus inicios 'emergentes' hasta tu actual etapa de consagración, ¿ha cambiado tu manera de pensar y trabajar? 
Me ido haciendo un artista absolutamente pluridisciplinar. Uso los materiales para aportar concepto a las piezas, creo que cambiar materiales y cambiar de formato le viene bien a las obras, porque puedo contar las cosas de una manera más clara. Dentro de mi cabeza soy el mismo tipo. Mi posición sobre lo que quiero contar no ha cambiado. 

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¿Cómo te enfrentas a un posible fracaso en la concepción de una obra? 
Cada vez que hay un fracaso hacemos una fiesta, porque de ellos se aprende muchísimo. Pero es evidente que hay piezas que 'no salen' después que hemos gastado una pasta en producción. Y eso no se ve hasta que no terminas la pieza. Algunas veces pasa y logramos solucionarlo un año después, otras no se vuelve a trabajar con esa pieza y damos por perdida esa investigación. Lo que hago es contar cosas. Si las cuentas mal, o eres un pesado, o no funciona la comunicación, es porque lo estás haciendo mal.

Trabajas en gran medida con vídeo. Vivimos inmersos en una cultura predominantemente audiovisual y tecnológica; sin embargo, más allá de la mirada especializada, si uno piensa en los artistas más conocidos de hoy, los de este campo no están los primeros en la lista. ¿Por qué? 
El vídeo es una estrategia muy sólida y reconocida. Pero sí es cierto que para la sociedad en general  son más complejas de ver como 'arte' las estrategias de los artistas actuales, pero sobre todo por las ideas preconcebidas que hay sobre los productos que tienen que generar los artistas. Pero lo que veo habitualmente es que los artistas se atreven con cualquier formato y arriesgan bastante a la hora de elegirlos. 

Hemos podido hablar estando a caballo de tres inauguraciones, en Madrid, A Coruña y Barcelona. ¿Tienes tiempo para ponerte a trabajar?
En mi estudio trabajamos varias personas, todos excelentes en su campo, artistas o técnicos: María Platero, Julia Latasa, Julia Llerena, Pedro Albornoz o Juan Manuel Garcedo, entre otros. Estamos muy comunicados, trabajamos en la misma dirección. El estudio está donde están nuestros ordenadores. Yo planteo las ideas, y gestiono la producción con la gente mas adecuada, en función de los materiales y los formatos más adecuados.

Has prendido simbólicamente fuego, desde a librerías, hasta a galerías de arte, pero ¿qué te gustaría hacer arder en la realidad? 
Arrasaría con bastantes cosas, pero no sé si tengo derecho. Prefiero hacer que quemar. Yo lo que hago son manuales de instrucciones.  

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'El artista debe molestar al poder'