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Fernando Trías De BesFracasar es bueno, a veces

Por Inma Flor

Considerado uno de los referentes en mercadotecnia, creatividad e innovación por sus ensayos en torno a la empresa y la economía, Fernando Trías de Bes (Barcelona, 1967) es autor del icónico El libro negro del emprendedor (Empresa Activa, 2007), que estudia los principales factores de fracaso de los emprendedores y es, para muchos, su libro de cabecera.

Colaborador habitual del suplemento de economía de La Vanguardia, compagina a la perfección realidad (ensayos) y ficción (literatura): ha sido finalista del Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos y ha recibido los premios Shinpukai (concedido por los libreros al mejor libro del año en Japón) y el Premio Temas De Hoy de ensayo.

¿Has emprendido alguna vez un negocio?
Monté una empresa con 28 años (Salvetti & Llombart). 600 euros de capital y un socio. La empresa tiene hoy día 40 empleados y oficinas en Barcelona, Madrid y Chile. Lleva casi 20 años funcionando y con plena salud.

¿Hace falta echar algo de imaginación a la hora de emprender?
La imaginación es importante, pero lo es más aún la flexibilidad para ir adaptando lo que uno ha imaginado a lo que se va encontrando. La idea de negocio casi nunca se tiene en pie al ponerla en marcha. Hay que adaptarla enseguida y por eso hablo de que es más importante la forma de la idea que la idea en sí.

¿Cuáles son las claves esenciales para ser un buen emprendedor?
Capacidad de lucha, no rendirse fácilmente y estar realmente motivado. Es decir, que el acto de emprender no sea una huida adelante, una forma de escapatoria. Hay que distinguir entre motivo para emprender, que en realidad es bastante irrelevante, y motivación para emprender: tener muchas, muchísimas ganas de dejarse la piel en el proyecto.

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¿Y los errores más habituales a la hora de emprender?
En El libro negro del emprendedor se encuentran los 14 principales errores que identifiqué tras analizar las historias de fracaso de muchos proveedores. Tal vez me quede con éste: conceder demasiada importancia a la idea de negocio. Se piensa que si la idea es buena el negocio funcionará. Y no es así. Es más importante la puesta en práctica, que no la idea en sí. La idea no dura ni dos días. La forma de la idea es lo importante.

¿Qué consejos darías a alguien que intenta lanzar un nuevo proyecto? 
Que primero coja experiencia en ese sector trabajando para otros. Y que explique la idea al máximo de gente para anticipar cuáles son las barreras y dificultades que se encontrará cuando se ponga realmente en marcha.

¿Hay algo positivo en fracasar?
Debemos preguntarnos primero qué es fracaso. La media en Estados Unidos para consolidar un éxito son 3,7 empresas cerradas antes de fraguar un negocio. En nuestra cultura, efectivamente, el fracaso es una mácula; en otras culturas es un valor añadido. Al final, sin embargo, depende de cómo lo viva la persona. Cada cual escoge qué interpretación dar a su experiencia.

Vivimos en un momento de crisis brutal: ¿es esto un freno al emprendimiento?
La crisis acelera y multiplica los motivos para emprender. Si no hay empleo busco el autoempleo. Pero de nuevo, distingamos entre motivo y motivación. En tiempos de crisis, por otro lado, el entorno es más adverso; está todo más complicado. Pero al mismo tiempo son los momentos en que se generan oportunidades, son momentos de cambio en muchos sectores, y ahí, partir de cero es una ventaja competitiva.

Y si hablamos de comunicación y redes sociales, ¿qué importancia tienen a la hora de hacer que un proyecto tenga éxito?
Tienen una doble función: formar parte del modelo de negocio, estar en la esencia del negocio o bien ser un canal de comunicación adicional para un modelo de negocio offline. Hacer dinero en redes sociales es muy difícil. Yo optaría más por la segunda opción. Mi pescadero utiliza WhatsApp para enviarnos a todos sus clientes las fotos del pescado fresco que recibe cada día. Los clientes le reservamos a partir de la imagen.

¿Cómo interactúan tus facetas como ensayista y escritor de ficción?
Una ayuda a la otra. Si bien son dos tipos de escritura distinta hay una serie de habilidades comunes. Por otro lado, mi concepción de la economía y la empresa, como disciplinas profundamente humanísticas, proporcionan un gran conocimiento de los individuos y sus motivaciones, así como de las sociedades, elementos indispensables para escribir ficción.

Asimismo, trato de hacer la economía y la empresa divertidas, para lo que continuamente recurro a la fábula, analogías, hipérboles o ironía. Son recursos poco habituales en ensayos de economía y empresa, pero son el eje de mi estilo narrativo.

Fracasar es bueno (a veces)