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Música en alta mar
Javier Santos

Por Javier Santos

Soy guitarrista moderno a tiempo completo, lo que siempre soñé hacer con mi vida. Una larga travesía llena de obstáculos, que se acaban convirtiendo en meros peldaños cuando se tiene clara la versión que se quiere hacer de uno mismo. 
 
Empecé a tocar a los 13, y hacia los 18 ya sabía que quería dedicarme a esto. Y aunque estudié Periodismo atraído por la escritura desde pequeño, en tercero dije en casa que dimitía: solo quería tocar. Durante 'los felices 20' escribía en revistas de cultura y guitarra, impartía clases, tocaba en bandas y orquestas, pero dedicaba la mayor parte del tiempo a un proyecto personal como cantautor-pop con el que cerca estuve de fichar por alguna discográfica.
 
Sirva de anécdota que en una de ellas acababan de lanzar a un joven Quique González, y no se animaron a apostar por algo que sonaba similar; en otra me dijeron que habían descubierto a un chaval asturiano en el que iban a centrarse, un tal Melendi… Tras algún desencuentro más, con muchas maquetas a las espaldas y actuaciones intermitentes, llegó el desencanto. Sentía que había perdido demasiadas horas en componer y cantar en detrimento de tocar la guitarra. Y me propuse recuperar el tiempo 'perdido'.
 
Otra de mis pasiones es viajar, con lo que aprovechaba cualquier oportunidad para formarme fuera: en Londres, Italia o Nueva York. Para sufragarme viajes, clases y equipo trabajaba a tiempo parcial como camarero, y parecía que no se me daba mal porque me nombraron empleado del mes en dos ocasiones…
 
Alguien dijo que si dedicas mucho tiempo a hacer una misma cosa te conviertes en maestro. Lo que no contó es cuánto. Son muchos los condicionantes: aptitudes, constancia, dedicación…Y,  por supuesto, suerte. Pero en el camino hay muchos trenes que pasan ante los que hay que llegar preparado, ser paciente y subirse en el momento adecuado.  
 
Hace una década llegó mi primer tren, más bien barco: un trabajo full-time como guitarrista en un crucero por el Mediterráneo con una banda de italianos, tocando a diario durante seis meses…Tremendo rodaje. Y aunque suene apasionante, fue duro; época de palos, pero de mucho aprendizaje. En esta carrera de fondo no hay éxito sin fracasos…Y creo que de esto sabemos un poco los músicos. 
 
Luego vinieron los musicales de la Gran Vía en Madrid y en gira (Mamma Mía!, Jesucristo Superstar, Fiebre del sábado noche, Grease), montajes de teatro, espectáculos,…Diez intensos años. Hace cuatro decidí probar suerte como Solista de Ragtime, una de las técnicas más complejas que implica tocar al estilo 'orquestal', mezclando uno mismo melodía, bajos y acompañamiento. Ahora estoy centrado esencialmente en este género que parece nunca se termina de dominar.
 
Mi último gran tren pasó a primeros de año, cuando me ofrecieron irme a tocar como solista de Rag a un crucero de dos meses por el Caribe que se alargó otros dos por Asia y Alaska; una de las experiencias profesionales y vitales más potentes que he vivido. Este agosto me incorporo a la gira del musical Sister Act hasta mayo del 2016. A partir de ahí todo puede pasar. La aventura no ha hecho más que comenzar…  

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