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No podría decir si mis primeras lecturas fueron cómics o novelas. Tampoco ayuda mucho que el primer recuerdo sean las Joyas Literarias Juveniles, las adaptaciones literarias que publicó Bruguera en los setenta. Por Christian Osuna

El mundo onírico y enigmático del taiwanés Page Tsou muestra escenas de fantasía con influencias del manga, el arte urbano o la pintura tradicional oriental. En el Museo ABC hasta el 15 de octubre

El mar las quería desnudas. Los pechos al descubierto, una bandana en la cabeza y el taparrabos llamado fundoshi. Así trabajaban las ama, buceadoras a pulmón del Pacífico

Del amor incondicional de Andrea Salinas por el mar nació esta marca de ropa de baño sostenible. Diseños elegantes realizados con materiales eco-premium, como tejidos creados a partir de plásticos y redes reciclados procedentes del mar. Hablamos con Andrea para sumergirnos en el universo Now_Then

Pues resulta que todo termina cuando Miqui me propone que escriba su artículo y yo le digo que sí aunque ya no comprendo nuestra amistad, ni siquiera sé si su nombre real es Miqui —me pregunto quién tolera que lo llamen así—, e igual con su apellido, Valenciaga, Valenzuela… 

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Capítulo XVIII
Donde se cuenta lo que en él se verá
 
 
Suena quijotesco decir que hoy existe una nueva movida cultural. Un mundo de creación desbordante, compuesto por muchos molinos de viento y no por unos pocos gigantes colosales de brazos largos de casi dos leguas de otras épocas. Aspas volteadas por el viento del esfuerzo que mueven la piedra del molino en tiempos difíciles. Una nueva hornada de Sancho Panzas, personajes injustamente secundarios, que en las últimas décadas han situado a las Artes y Las Letras en un escalón que tal vez obtenga, bajo la perspectiva que otorga el paso del tiempo, un justo reconocimiento.
 
Prueba de ello es el increíble resurgir de las Artes Escénicas que ha originado al unísono una frenética actividad teatral, un auge de lo independiente, nuevos formatos como el microteatro, nuevos territorios y escenarios y, no menos importante, un remozado público que ha terminado por atraer a las marcas, actuales mecenas de la cultura. Artistas autónomos, más profesionalizados que nunca, lanzados a la autogestión y la autoedición. Músicos y DJ´s que se hacen con un público desde sus propios canales y directos.
 
Un nuevo movimiento poético que sale a la calle y escritores que rompen con los cánones. Ilustradores, creadores urbanos, diseñadores, videocreadores y fotógrafos que compiten con pintores o escultores en el parnaso del arte. La gastrocultura, nuevos artesanos, el género documental, la democratización digital y el fenómeno maker. No hay fronteras en un arte transversal y multidisciplinar en la búsqueda de Dulcinea. La generación cultural más heterodoxa y ecléctica que se recuerda.
 
Pues bien, esta edición está dedicada a todos ellos, siguiendo una máxima cervantina; 'la ingratitud es hija de la soberbia'. A los creadores que alimentan nuestras páginas y nuestras portadas desde hace 18 años, desde que El Duende sacara aquel mayo del 98 sus ejemplares a las calles. Y gracias a ellos, aclamamos una nueva Movida, la PROmovida, que precisamente no está auspiciada por las instituciones como cantaban Los Refrescos. Sino una movida cultural liderada por creadores a los que les une una PROfesionalidad y calidad sin parangón, que han sabido labrarse su camino en los senderos de la supervivencia. 
 
Esta edición de aniversario es un homenaje a ellos y una verdadera exposición de algunos de sus protagonistas. Hemos querido descubrir y rendir tributo a los iconos de los últimos tiempos para verlos reinterpretados desde su visión y obra. Porque El Duende si con algo delira, como Alonso Quijano en sus sueños, es con convertirse en un útil vehículo que apoya la cultura de esta ciudad y a sus protagonistas, pero 'sábete, Sancho, que nos es un hombre más que otro, si no hace más que otro'. Suena Quijotesco decir que hoy existe una nueva movida cultural formada por Sancho Panzas. La 'PRO', como llaman los niños a los mejores, MOVIDA.   
 
*Este editorial está dedicado a mis compañeros, grandísimos PROS, supervivientes y claros exponentes de lo que aquí se cuenta 

EDITORIAL. Capítulo XVIII