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La Fundación Mapfre presenta la mayor retrospectiva del fotógrafo americano Nicholas Nixon. Una serie que profundiza sobre el paso del tiempo, la familia y las ausencias

La artista francesa Laure Prouvost ha empapelado la ciudad de Copenhague con cuerpos desnudos. La artista, premio Turner de arte contemporáneo, ha pegado pechos y entrepiernas en las paredes de la ciudad para dar el pistoletazo de salida a la feria de arte Chart que se celebró en septiembre

El artista francés JR ha instalado una fotografía enorme de un bebé que se asoma a través de la estructura que divide México y EE UU

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La gran [r]evolución

Por John Tones
 
En casi dos décadas da tiempo a que la cultura cambie casi por completo. Y más si tenemos en consideración el tsunami de Internet, pero pocos sectores han evolucionado tanto como los videojuegosLigados siempre, inevitablemente, a la tecnología de cada momento, en 18 años el sector ha tenido tiempo de vivir dos generaciones y pico de consolas y un salto técnico insospechable. Hemos escogido algunos personajes y videojuegos que han brillado. Faltan muchos, pero estos han marcado una época.
 
GTA V: El gran hit más reciente, obra de la apisonadora Rockstar, es otra obra mayúscula que sigue creciendo gracias a Grand Theft Auto Online. La quinta entrega de la saga de mundo abierto es una de las que tiene mejor guion detrás, con personajes como el de Trevor Philips, delincuente asilvestrado que resume todo lo bueno de este patio de recreo caótico y demencial.
 
Shadow of the Colossus: Fumito Ueda creó para Sony dos universos jugables enigmáticos y que aún siguen siendo revisitados. Ico ponía todo su peso en la relación de dependencia entre sus dos protagonistas, y Shadow of the Colossus partía de una idea brillante: ¿y si el enemigo fuera el escenario?
 
Bioshock: Posiblemente uno de los escenarios más cautivadores de la última década. El entorno submarino de Rapture propició también la existencia de dos personajes memorables: los misteriosos buzos silentes Big Daddy y sus inseparables Little Sisters, niñas tétricas que dirigían a sus demoledores compañeros contra el jugador.
 
Gears of War: El juego que, junto a Halo y su Jefe Maestro, puso a Microsoft en el mapa del videojuego. Esta casi autoparódica historia de guerras planetarias no solo nos lanzó decenas de set-pieces para recordar sino un arma absolutamente icónica: el brutal lancer con sierra mecánica.
Uncharted: Se dice que los videojuegos de última generación imitan al cine como pueden. Pocos lo han hecho con tanto estilo como los Uncharted. Y aunque Nathan Drake es un claro sosías de Indiana Jones, descaro y potra incluidos, sus aventuras son los suficientemente magnéticas para ir más allá de la de simple imitación.
 
Max Payne: Nacido en 2001, este héroe de acción capaz de ralentizar su entorno a voluntad -recurso que ha influido en incontables juegos y películas como Matrix-, ha vivido sucesivas encarnaciones en una soberbia primera secuela y en un espectacular reboot que lo devolvió a primera línea de fuego.   
 
Half-Life 2: Donde va Valve, triunfa. Su primer Half-Life cambió por completo la narrativa interactiva y la mecánica de los juegos en primera persona. Half-Life 2 refinó la propuesta y convirtió a Gordon Freeman en un héroe insospechado: gafotas, mudo y abrazado a una palanca de hierro.
 
Fez: La última década ha sido importantísima para el desarrollo indie, hasta tal punto que de Hotline Miami a The Binding of Isaac, pasando por Minecraft o Braid, han creado un panteón de iconos alternativos de entre los que nos quedamos con Gómez, el delicioso héroe de esta aventura pixelada.
 
Portal: Otro hito del sello Valve, con dos entregas que son un puzle en primera persona mejor escrito que cientos de juegos de apariencia más literaria.   
 

La gran [r]evolución