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Marcando territorio
 
Por Patricia Muñoz · Esculturas Keep it real to reel (arriba) y LIKE, like (izquierda)
 
En las ciudades, colgando de los cables de la luz o el teléfono, sueles ver pares de zapatillas colgando de sus cordones, que marcan un territorio. En 1999 los gemelos Skewville, trasladaron esa idea al arte urbano e hicieron zapatillas en madera, que también lanzaron al cielo. Así comenzó su trayectoria en las calles de Nueva York.
 
El colectivo Skewville lo forman dos hermanos gemelos, Ad y Droo Deville. Como muchos chavales de su época, crecieron con unas Converse en los pies en los años 70. 'Cuando nos compraban unas zapatillas nuevas, tirábamos las viejas a los cables de la luz. Era un símbolo de cambio, de marcar el barrio y sentirte parte de él. En 1999 empezamos a hacer zapatillas de madera a mano para continuar con ese hábito', nos explican. 'Ahora simplemente dejamos que ellas cuenten su propia historia allí donde las dejamos'.
 
Desde entonces han lanzado más de 6.000 pares en todo el mundo. 'Las calles de Nueva York estaban llenas de posters, stickers, stencils… y no había un rincón libre para más arte. Surgió entonces, la necesidad de diferenciarse y buscar nuevos espacios artísticos. Surgió nuestra sneaker mision'.
 
Fue éste el paso definitivo del grafiti al arte urbano, aunque ellos prefieren quitar barreras y englobar todo dentro del término arte: '¡Picasso sí que era un gran artista urbano!', bromean. Y aunque es por las zapatillas por lo que más se les reconoce, no les hace demasiada gracia que la historia se quede ahí. Y es que sus esculturas han recorrido galerías de medio mundo: Londres, Berlín, Amsterdam, Dublín, Los Ángeles…
 
Skewville no es sólo un nombre artístico, es un lugar. Un edificio abandonado que los gemelos Ad y Droo convirtieron en espacio expositivo para intervenir. Invitaron a más de 75 artistas de todo el mundo (incluidos algunos españoles) a personalizar un par de zapatillas de madera y colgarlas en el interior del edificio. Como ellos dicen, más que un edificio, es un estilo de vida: 'No importa de dónde vienes, sino dónde te encuentras!'
 
Entre todas las disciplinas que manejan destaca, por encima de todas, el reciclaje de materiales. 'Llevamos en el ADN la antigua escuela del 'hazlo tú mismo'. Aunque en realidad es más sencillo que todo eso. Empezamos a utilizar lo que encontrábamos por la calle por una cuestión económica, no por salvar el planeta. Además, descubrimos que muchos de los elementos que utilizábamos ya venían con una historia detrás, y eso nos gustaba y aportaba un 'extra' a la obra'. Y es que, cualquier cosa puede convertirse, pasando por las manos adecuadas, en una obra de arte. O en un campo de minigolf, como el que hicieron con materiales 100% reciclados en Bushwick, Brooklyn. 
 
Para ellos, Nueva York es 'donde empezó todo y donde seguirán trabajando', pero no sueltan prenda sobre sus lugares favoritos para intervenir. 'Los mejores lugares de la ciudad para pintar son aquellos que todavía nadie conoce, déjanos que siga siendo así…' Y como nos gusta ese halo de misterio que envuelve siempre al arte urbano, no insistimos y dejamos que la obra siga con su anonimato hasta que, un buen buscador de arte la fotografíe, la suba a Instagram y desvele su ubicación.   

Marcando territorio