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En plena efervescencia floral, te pedimos que nos acompañes a dar un paseo por algunos de los jardines (visitables) más peculiares de Madrid

Es posible llegar donde otros no han llegado, luchar por unos ideales, mostrárselo a otros y crear auténtica belleza bajo el agua. La prueba es el escultor, activista y fotógrafo Jason de CairesTaylor y otros que han seguido su estela. Hablar de arte bajo el agua es hablar de su obra, un increíble trabajo escultural repartido por todo el mundo, y de sus principios

Las bicicletas son para el verano, pero los helados no. Y es que, de un tiempo a esta parte, estas delicias heladas han conseguido alargar su vida y estar presentes en nuestro día a día en diferentes épocas del año. Aquí reunimos algunas sugerencias creativas y artesanas, elaboradas con ingredientes de calidad y con alternativas para veganos y celíacos.

El mar las quería desnudas. Los pechos al descubierto, una bandana en la cabeza y el taparrabos llamado fundoshi. Así trabajaban las ama, buceadoras a pulmón del Pacífico

El mar como paisaje, personaje, presencia… El cine siempre lo ha tenido en cuenta, a pesar de la máxima de un productor de Hollywood que declaró que una película en el mar era sinónimo de fracaso

No podría decir si mis primeras lecturas fueron cómics o novelas. Tampoco ayuda mucho que el primer recuerdo sean las Joyas Literarias Juveniles, las adaptaciones literarias que publicó Bruguera en los setenta. Por Christian Osuna

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De vuelta
 
 
Madrid, de ida, es una huida, Madrid, de regreso, es un reencuentro emocionante e intenso. Como el amor de los amantes, Madrid se desgasta con el roce del día a día y alimenta los deseos de otros mares a distancia. Pero tras la separación viene el reencuentro, tras la ausencia parecen distintos los rincones de su cuerpo. Descubrir Madrid es mirar con deseo. Redescubrir Madrid es contemplar para intentar comprenderlo. Enamorarse desemboca en un tsumami de tinta, pero reenamorarse no tiene un poema en todo google.
 
Enamorarse es un presagio gratuito, una esperanza abierta, un motín contra el infortunio, la noticia del primer premio en la lotería. Reenamorarse es volver a encontrarse con los mismos pechos cibelescos, con el mismo culo de Neptuno, a lo sumo alterados por el tiempo, sin un velo inventado en la mirada. Como decía Benedetti, desenamorarse 'es regresar más pobre al viejo enigma y dar con la tristeza del espejo' y volver a enamorase de lo mismo sería algo así como aprender a hallar todo aquello que hemos ignorado en el reflejo.
 
A fin de cuentas el amor es un juego en la mirada, como Alicia perdida en una ciudad repleta de maravillas. Un volver a empezar donde lo dejamos. Porque Madrid cambia y muta pero permanece. Porque hay historias que terminan antes de dar comienzo y otras que empiezan cuando te daban por muerto.

EDITORIAL. Reenamorarse no tiene un poema en todo Google