Advertisement

Leer es un maratón con recompensas pero que requiere concentración. Aquí va una planificación a base de joyas recientes

Francesca Woodman cogió su primera cámara a los 13 años y ahí comenzó su particular y fascinante recorrido fotográfico 

Luis Piedrahita vuelve a las noches de Callao City Lights con Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas. Regalamos una entrada doble a quien nos haga reir en Twitter. Comparte un chiste con el hasthag #Jajaja y consigue dos invitaciones

Si te has preguntado cómo surgió el mayor imperio de comida rápida de nuestro planeta, tienes una cita

Hablamos con Nacho Campillo, que tocará en la fiesta del 40º aniversario del Penta para que nos cuente cosas del pasado, presente y futuro

 

<
>

 
Música clásica para no perderse
 
Por Benjamim G. Rosado · Foto: James Rhodes © Kate Baker
 
Bach Vermut. El ciclo músico-gastronómico del CNDM se consolida en su tercera edición con ambiciosas propuestas, como la de combinar por primera vez el repertorio para trompeta y órgano. La solista eslovaca Monica Melcova descorchará el programa con el monumental Preludio en mi bemol mayor de Bach y el trompetista Manuel Blanco se sumará a la fiesta. Melcova cerrará el concierto con una serie de improvisaciones sobre temas sugeridos por el propio público.
Auditorio Nacional, 18 de marzo. 
 
Christian Thielemann. Vale que el tipo no es muy simpático y que sus rabietas en Bayreuth han traído cola, pero nadie puede cuestionar su hegemonía en el podio ni su vínculo espiritual con Furtwängler y Karajan. Además, no se prodiga demasiado por España. Dentro del ciclo Ibermúsica, Thielemann dirigirá a la Staatskapelle de Dresde en un programa soberbio, que incluye La cólera de Dios de Gubaidulina, Pélleas y Melisande de Schönberg y El concierto en sol de Ravel, con Daniil Trifonov al piano. Auditorio Nacional, 16 de mayo. 
 
La ciudad de las mentiras. Tras no pocas dificultades y varios aplazamientos del encargo original de Gerard Mortier, la compositora Elena Mendoza estrenará por fin su ópera, basada en varios relatos de Juan Carlos Onetti. Sobre el escenario, una polifonía de personajes y cuatro mujeres (dos cantantes, una acordeonista y una violista) que habrán de lidiar con sus mentiras existenciales. El montaje de Matthias Rebstock reproduce una ciudad en miniatura: la onettiana Santa María. Teatro Real, 20-26 de febrero. 
 
James Rhodes. No ha descubierto la pólvora, pero sí ha ayudado a popularizar la música clásica. Y eso es mucho decir. Alérgico a las formalidades, en sus recitales el pianista británico se dirige directamente al público para explicarle por qué toca lo que toca y qué ha aprendido de Bach, Chopin y Beethoven que merece tanto la pena. Con su escalofriante biografía –Instrumental (Blackie Books)– bajo el brazo, Rhodes explicará, una vez más, cómo las Variaciones Goldberg le salvaron la vida. Con la misma editorial lanzó este otoño Toca el piano, un método para aprender a tocar un preludio de Bach en seis semanas. 
 
Wolfgang Rihm. La OCNE dedica su Carta Blanca (que este año consta de un solo concierto) al compositor alemán Wolfgang Rihm, pope de vanguardia y heredero de la tradición romántica y expresionista de la música alemana. El maestro Miguel Romea guiará a la Orquesta Nacional por las páginas de In-Schrift 2 (que estrenaron Simon Rattle y los filarmónicos berlineses en 2013), el Concierto para trompa (en manos de Stefan Dohr) y su orquestación del Cuarteto en sol menor op. 25 de Schönberg. Auditorio Nacional, 17 de marzo.

Música clásica para no perderse