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...me acerco al mar como quien va a una iglesia, algo así, porque lo que a mí me ocurre no tiene remedio y cuando se va a la iglesia, es lo que sientes, que ya no hay solución, si no, cómo te vas a meter en una iglesia a rezar si aún hay algo que puedas hacer

Cada edificio de oficinas tiene tres, cinco, siete plantas. Diez. En cada planta hay varios departamentos separados por placas. Los techos altos surcados por cables quedan ocultos por cuadrados blancos

Playas, montañas, islas, patios, jardines y plazas son los entornos que refrescarán un verano que sobrecalentará el pavimento

El calor aprieta y el teatro, por aquello de que es un arte en transformación, se adapta a las circunstancias para que el espectador pueda aprovechar el mínimo frescor que proporcione la noche

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El precio de la venganza
Por Israel Paredes
 
El cineasta iraní Asghar Farhadi ha logrado algo que parecía imposible para un cineasta de su corte, llegar a un público más amplio que aquel que parece ser el destinatario de su cine. Y lo ha conseguido gracias, como en El viajante, a un cine esencialmente narrativo que no necesita de poses ni de excesos formales, gracias a un trabajo sólido en guion y en dirección en el que la profundidad del discurso viene dado mediante una estructura narrativa casi clásica en el que su profundo humanismo surge de las sombras de unos personajes complejos y ambivalentes. Una nueva gran película de su director.
 
El viajante · Dir: Asghar Farhadi · Con: Shahab Hosseini, Taraneh Alidoosti, Babak Karim

El precio de la venganza