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La clave de su humor es el no humor. No hay hipérbole en sus sketches. Rober Bodegas (A Coruña, 1982) y Alberto Casado (Madrid, 1983) han inventado un formato audiovisual 'fast food' que consiste en retratar el patetismo local sin fuegos de artificio. Bienvenido a todos tus lugares comunes. 

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 'Enseñar las debilidades es un bonito experimento'
Kase.O

Por María Ballesteros. Foto: Unai Bellamy
 
Ingredientes: Ingenio
· Palabras 
· Música 
· Exigencia 
· Verdad
EquipamientoPapel 
· Boli
· Micro 
· Ordenador
· Estudio de 
grabación
Tiempo de 
preparaciónUn año
DificultadNivel experto.

Puesta en plato2 de diciembre en Wizink Center.
 
Kase.O (Zaragoza 1980) se ha abierto en canal, se ha destripado y se ha sazonado para ofrecer sus rimas más tiernas y sabrosas en El Círculo: un LP que se diría todo un menú degustación en el que la sensibilidad y la honestidad aparecen en cantidades industriales. Ser músico es como ser cocinero o soldado: uno debe ponerse en la primera línea de fuego para librar la batalla con valentía e integridad.
 
Esto mismo es lo que hizo Kase.O, el alias bajo el que se escuda el rapero Javier Ibarra (Zaragoza, 1980), ante el reto que se planteaba en su LP El Círculo: mostrarse sensible y hacer lo que le diera la gana sin sentir ni miedo, ni vergüenzaEl sexto disco en solitario del excomponente de Violadores del Verso es un ejercicio de franqueza en el que no ha perdido ni un ápice de su espléndida sonrisa. En este LP se ha abierto en canal, se ha destripado y se ha sazonado para ofrecer sus rimas más tiernas y sabrosas a través de 17 canciones en las que ha repartido las tareas de producción con sus leales R de Rumba y Gonzalo Lasheras. Además, ha contado con colaboradores como Najwa Nimri, Hermano L, Shabu One Sant y McKlopedia, Xhelazz y Sho-Hai.
 
En El Círculo, se diría que Kase.O ha conseguido mezclar a la persona y al personaje huyendo de la disociación de caracteres. ¿La fórmula? No juzgarse: 'Pasé un año mirando al infinito, intentando saber quién era yo. Cuando uno es adolescente, o más joven, construye una coraza para que no vean la inseguridad. Con 37 años no puedo engañar. Enseñar las debilidades es un bonito experimento'. Y prosigue: 'Quería huir de los viejos patrones. En el disco me tuve que enfrentar a mi pasado: a un rap oscuro y duro. Aquí, estaba yo solo. Pude tomar mis propias decisiones y decidir sobre mi estética'. 
 
Tras esas tinieblas a las que hace referencia, la luz comenzó a entrar en el momento en el que, confiesa, le 'llegaron unas voces de dentro' que le impulsaron a llevar sus canciones hacía un lado 'menos hardcore' con 'más armonía'. Esa llamada de la musicalidad impregnó sus líneas vocales. Buena prueba de ello es el tema Mazas y catapultas, cuya producción está más cerca del latin jazz y del R&B: un experimento algo exótico del que ha salido airoso.
 
Llegar hasta El Círculo le ha costado superar una depresión; un pasaje oscuro fruto de ponerse el listón demasiado alto. Kase. O no deja lugar a dudas sobre lo aprendido tras dejar atrás un periodo de autoexigencia salvaje: 'Sin esfuerzo no hay ganancia. Me he dejado la piel en la letra, en el mensaje, en las [canciones] instrumentales…'. Y vaya que sí lo ha hecho. Gracias a este álbum con nombre de figura geométrica, ha conseguido un Disco de Oro, una nominación a los Grammy Latinos y el reconocimiento al Mejor directo nacional en la última edición de los Premios Fest.
 
 
Siendo un veterano del rap en nuestro país la pregunta sobre el estado de salud del género es obligada: 'Hemos sobrevivido algunos. Tampoco quedamos tantos. Los hermanos mayores le hemos abierto la cabeza a los hermanos pequeños. Ahora mucha gente que no es rapera escucha rap. ¡Si hasta el pop tiene estética hip hop!', comenta enérgico. 'Los que salen ahora se benefician del trabajo que hemos hecho en salas, con los medios de comunicación, etc'.
 
El 2 de diciembre Kase.O abrocha la gira de El Círculo (el disco que, probablemente, más alegrías le ha dado hasta la fecha) en el Wizink Center de Madrid. Lo hará tras un extenso periplo en el que ha recorrido España y parte de Latinoamérica. Ese maratón es exigente, por lo que se prepara a conciencia y comenta que hace deporte 'durante la semana para sudar los nervios, poder moverme bien sobre el escenario, bailar y llegar a todas las rimas'. Y justo antes de saltar a las tablas solo hay un ritual: 'Me ato muy bien los zapatos para tener los pies en el suelo. Y rezo. En todos los conciertos me pongo en manos de Dios para quitarme responsabilidad. Saber que Dios está conmigo me ayuda. Creer en Dios es estar acompañado'.  
 
Jugárselo todo a un solo ingrediente. El éxito que ha alcanzado Kase.O con El Círculo recuerda a la gran aceptación que obtuvo cuando se embarcó en el proyecto Jazz Magnetism: el LP que publicó en 2012 como fruto de una gira en la que cambió sus habituales bases hardcore por jazz. ¿Sería capaz el zaragozano de repetirlo pero, esta vez, con el rock como ingrediente principal? 'Podría hacerlo. No lo descarto. Buscaría buenos rockeros y llevaría mi mensaje ahí. Me apetece más cantar que rapear. He visto que se pueden expresar mensajes con melodías, no solo con palabras'. Palabra de Kase.O.

Kase O: 'Enseñar las debilidades es un bonito experimento'