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Harry Dean Stanton en Lucky
Harry Dean Stanton en Lucky

Lucky. Una película modesta, frágil y a la vez recia como su protagonista, el genuino Harry Dean Stanton.

Con el street food instalado en nuestra agenda de ocio gastronómico, la fruta y verdura frescas, los pescados de lonja y las carnes al corte para paladares exquisitos, los mercados de abastos se convierten en la mejor opción para disfrutar de una buena comida después de haber llenado el carro de la compra

Dicen que La Boqueria es el mejor mercado del mundo. No solo por los 500 años de historia que arrastra este lugar de culto en el corazón de Las Ramblas, ni por el hecho de que si ellos no lo tienen es que no existe, ni siquiera por su papel de catalizador en el boom gastronómico que ha vivido la cocina en las dos últimas décadas...

Ya en sus tres álbumes previos, la banda Egon Soda, uno de los versos más libres del rock español, había cargado las canciones de contenido social y ambición literaria. Ahora, redoblan el voltaje en lo primero, El rojo y el negro del título no va por Stendhal

Sidecars es lo contrario a producto industrial. La evolución de Gerbass, Juancho y Ruly tiene bastante más que ver con barro, insomnio y carretera que con una estrategia trazada en hojas de excel. Por eso su público - tan auténtico como sus botas Chelsea- ha conseguido que la banda de Alameda de Osuna cuelgue 'Sold Out' hasta cuatro veces en La Riviera

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El alma de
 la máquina
Sonic Robots
 
Por Miguel Ruiz Manzano · Fotografías Moritz 
Geist
 
Es el hombre orquesta del mañana. Moritz Geist y sus Sonic Robots creen en un futuro en el que las máquinas remplazarán a los músicos. Tras presentar su último espectáculo, Tripods One, en la MUTEK de Barcelona, continúa su conquista mundial dando vida a su ejército de robots y convirtiendo un espectáculo de música electrónica en algo orgánico.
 
¿Eras el niño que ganaba siempre el concurso de tecnología del cole? Algo así, sí. Empecé a manipular y reparar cosas con diez años, cogiendo los aparatos electrónicos a mis padres. Por otro lado, vengo de una familia muy musical que me enseñó a tocar el piano, el clarinete, el bajo y la guitarra. Pero tuve claro que debía hacer música con robots, temía que a alguien se le ocurriera hacer lo mismo durante los dos años y medio que estuve poniéndolo en práctica. Pero claro, eso nunca pasó.
 
¿Cómo nace un nuevo robot sonoro? Normalmente comienzo con un sonido que tengo en la cabeza antes de intentar replicarlo con robots. A veces también me encuentro con un buen sonido en mi entorno, como cuando un fotógrafo sigue buscando la instantánea perfecta en su tiempo libre. Solo el 50% de las ideas salen adelante. Tengo el taller lleno de robots muertos o incompletos.
 
Entonces llegó Tripods One. Con Tripods One intenté pensar en un instrumento que fuera futurista y que sonase con interacción humana. Consiste en cinco pirámides habitadas por pequeños robots mecánicos, ¡cómo no! Intenté buscar sonidos que pudieran encajar en la música electrónica, lejos del clásico bombo-caja-platillo.
 
¿Cuándo decidiste que debías crear un espectáculo en vivo con tus robots? Todas mis creaciones fueron concebidas para que alguien las toque. He tocado en grupos de rock y me encanta subir a un escenario, pero llega un punto en el que los músicos humanos se hacen insoportables...¡Es broma!
 
¿Ves un futuro con un público agotando entradas para ver robots tocando instrumentos? Para grupos como Z-Machines o Compressor Head, ese futuro ya está pasando. Pero a gran escala, no sé, al final parece un espectáculo circense, lo cual mata la magia de una actuación potente.
 
¿Crees que la Inteligencia Artificial sustituirá a los músicos algún día? Por supuesto. Según lo veo yo, empezará con herramientas muy poderosas que ayudarán a los músicos a componer música. Se crearán músicos digitales controlados por inteligencia artificial y la música será de mayor calidad. Las herramientas de IA serán muy buenas y fáciles de utilizar. Esto nos llevará a que dentro de 100 años ya no concibamos la música como una forma artística, pero encontraremos otra manera de entretenernos, si la humanidad sigue con vida para entonces.
 
¿Cuándo empezaste a desarrollar una relación especial con los robots? Cuando aprendí a asimilar el error. Cuando un artista abandona la ruta cómoda de lo predeterminado y se mete en barrizales de mecánica, circuit bending, electrónica artesanal y grabaciones de campo, uno siempre acaba topándose con un error en el arte. ¡Esto es bueno! Es como coger la guitarra y tocar la nota equivocada sin querer: es algo inesperado, pero también algo guay que podría terminar siendo el sello distintivo de un ‘riff’. Me gusta mucho esa arbitrariedad en los robots musicales.
 
¿Has pensado en vender tu idea a algún grupo de música? De momento construyo para mí, veo mi trabajo como algo pionero. Nadie trabaja en el campo del ‘techno con robots’ ahora mismo. Una vez abra el camino, espero que otros sigan mi ejemplo.
 
¿El próximo paso que darás en la techno-robótica? ¡Mi nuevo disco! Saldrá a finales de este año, y será el primer album con música techno tocada por robots. ¡Estoy muy contento!

El alma de la máquina