Advertisement

Harry Dean Stanton en Lucky
Harry Dean Stanton en Lucky

Lucky. Una película modesta, frágil y a la vez recia como su protagonista, el genuino Harry Dean Stanton.

Leopold Museum Viena Foto Peter Rigaud
Leopold Museum Viena Foto Peter Rigaud

Nos vamos de viaje a Viena para visitar el rastro de Gustav Klimt, Egon Schiele, Otto Wagner y Koloman Moser con motivo del primer centenario de su desaparición.

Con el street food instalado en nuestra agenda de ocio gastronómico, la fruta y verdura frescas, los pescados de lonja y las carnes al corte para paladares exquisitos, los mercados de abastos se convierten en la mejor opción para disfrutar de una buena comida después de haber llenado el carro de la compra

Dicen que La Boqueria es el mejor mercado del mundo. No solo por los 500 años de historia que arrastra este lugar de culto en el corazón de Las Ramblas, ni por el hecho de que si ellos no lo tienen es que no existe, ni siquiera por su papel de catalizador en el boom gastronómico que ha vivido la cocina en las dos últimas décadas...

Ya en sus tres álbumes previos, la banda Egon Soda, uno de los versos más libres del rock español, había cargado las canciones de contenido social y ambición literaria. Ahora, redoblan el voltaje en lo primero, El rojo y el negro del título no va por Stendhal

Sidecars es lo contrario a producto industrial. La evolución de Gerbass, Juancho y Ruly tiene bastante más que ver con barro, insomnio y carretera que con una estrategia trazada en hojas de excel. Por eso su público - tan auténtico como sus botas Chelsea- ha conseguido que la banda de Alameda de Osuna cuelgue 'Sold Out' hasta cuatro veces en La Riviera

<
>

 
20 años del tirón
 
Por Rubén Arribas / Imagen: I’m Blue I’m Pink
 
Cuando alguien, no algo, como El Duende, cumple veinte años de vida, es que ya lleva celebrados unos cuantos aniversarios, un buen puñado de vivencias, anécdotas, experiencias —la palabra de moda—, y por qué no, unos cuantos kilos de aterrizajes forzosos, frustraciones y algún que otro navajazo por la espalda, pero con veinte años dicen que uno está en su mejor momento, alejados ya los granos de la adolescencia, con la madurez suficiente y la energía de un rinoceronte, y es que eso es, precisamente, lo que nos pasa, que nos seguimos queriendo comer la cultura a grandes bocados, desde los entrantes más sabrosos al postre más exquisito; siempre, eso sí, bien emplatada, porque cuando cumplimos diez años dimos —en un recién inaugurado Matadero— unos premios 'en silencio' y los premios emergentes fueron para unos aún poco conocidos Vetusta Morla y Russian Red y, fíjate tú ahora, como Carlos Jean, que dio su primer concierto en uno de nuestros festivales, como cada uno de los doce personajes que protagonizan este Calendario y que para nosotros van a marcar el devenir cultural del 2018 con su trabajo, como Julio Zhang, que igual mañana consigue una estrella Michelin o Carlos Vermut que podría ganar el festival de Cannes o Luis Patiño gobernar de nuevo el Festival de Locarno, o Rufus T. Firefly consagrarse como una de nuestras bandas más importantes, y es que son muchos los recuerdos, como aquel de Paco Rabal al que tuve la suerte de entrevistar  justo antes del Goya y poco antes de su último adiós porque, al fin y al cabo, van a tener razón los apóstoles de las experiencias, que éstas son lo que nos llevamos, mejor o peor dobladas, en nuestra malet, que nadie nos puede quitar lo danzado, como aquellos bailes infinitos de aquella época con el techno de Detroit, y ahora también con ElYELLA, porque jamás dejaremos de ir al teatro que, madre mía lo que era el teatro hace veinte años y lo que es ahora, porque el tiempo pasa, qué remedio, para todos, pero se es joven si la ilusión permanece, y es que vivimos un momento de creación sin parangón, me rio yo de 'la Movida' con esta 'removida' transversal y multidisciplinar de talento como el que tienen Carmen García Huerta, Brays Efe o Luna Miguel y, sí, claro que nos sigue gustando sentir el papel, porque hay cosas que cambian mucho y otras que permanecen para siempre en el futuro, como ese olor tan especial de las cosas hechas con amor y fuego, el suave tacto de pisar el asfalto, el intenso sabor de viajar por los rincones de tu alma, porque nunca fue ver para creer, sino creer para ver, veinte años haciendo la fría calle y viviendo al calor de la cultura, así, sin puntos, ni apartes, sin subvenciones y sin un punto y final por culpa de todos vosotros, porque nunca han importado los finales, importan los principios, gracias, gracias, gracias a todos

20 años del tirón