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Harry Dean Stanton en Lucky
Harry Dean Stanton en Lucky

Lucky. Una película modesta, frágil y a la vez recia como su protagonista, el genuino Harry Dean Stanton.

Con el street food instalado en nuestra agenda de ocio gastronómico, la fruta y verdura frescas, los pescados de lonja y las carnes al corte para paladares exquisitos, los mercados de abastos se convierten en la mejor opción para disfrutar de una buena comida después de haber llenado el carro de la compra

Dicen que La Boqueria es el mejor mercado del mundo. No solo por los 500 años de historia que arrastra este lugar de culto en el corazón de Las Ramblas, ni por el hecho de que si ellos no lo tienen es que no existe, ni siquiera por su papel de catalizador en el boom gastronómico que ha vivido la cocina en las dos últimas décadas...

Ya en sus tres álbumes previos, la banda Egon Soda, uno de los versos más libres del rock español, había cargado las canciones de contenido social y ambición literaria. Ahora, redoblan el voltaje en lo primero, El rojo y el negro del título no va por Stendhal

Sidecars es lo contrario a producto industrial. La evolución de Gerbass, Juancho y Ruly tiene bastante más que ver con barro, insomnio y carretera que con una estrategia trazada en hojas de excel. Por eso su público - tan auténtico como sus botas Chelsea- ha conseguido que la banda de Alameda de Osuna cuelgue 'Sold Out' hasta cuatro veces en La Riviera

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Lois Patiño
Acción Abstracta
 
 Por Paloma F. Fidalgo · Fotografía: Jerónimo Álvarez
 
Es uno de los integrantes del aclamado Novo Cinema Galego, que se asoma en sus obras al paisaje gallego para retratar su espesa naturaleza. El videoartista y cineasta Lois Patiño (Vigo, 1983) se llevó con su primer largo, el documental experimental Costa da morte (2013), el premio al mejor director emergente en el Festival de Locarno, entre otra docena de galardones internacionales. Este 2018 se estrena en el cine de ficción con Tiempo vertical, y en febrero expone en ARCO su obra Fajr
 
Con Tiempo vertical te abres a hacer ficción. Realmente no es un cambio de registro tan radical, la película no abandona el interés por reflejar la realidad y reflexionar sobre el lenguaje cinematográfico. Siempre he intentado incorporar pequeños elementos nuevos a mi vocabulario en cada película, y en este caso me interesaba observar cómo una pequeña narrativa de ficción se integra en un cine más contemplativo y reflexivo. Intentar equilibrar una imagen abierta a resonancias, con otra que cumple una función dentro del relato.
 
En ella, los habitantes quedan paralizados, pero se refleja su pensamiento. Más que la causa de esa parálisis, que sería la excusa argumental y estaría ligada al mundo de las meigas y su contacto con la muerte, lo que me interesa es el potencial evocador de la inmovilidad. Qué sensaciones, ideas o historias se despiertan en la imaginación del espectador al ver a una persona inmóvil, pensativa, en un determinado lugar. Tratar la inmovilidad, como vacío de acción, que es llenada por nuestra pulsión narrativa.
 
De nuevo, Galicia. ¿Vuelven a tener importancia el paisaje y el ocultismo? En mi anterior largometraje, Costa da Morte, lo que me interesaba principalmente era cómo se iba formando la identidad de un paisaje desde el relato oral y el imaginario colectivo. En esta película continúo dentro de ese imaginario pero me centro en las creencias, mitos y leyendas en torno a la muerte y los muertos en Galicia, donde la Santa Compaña o las meigas son elementos destacados. El paisaje, y pasar tiempo en el paisaje, sigue siendo fundamental, pero aquí la contemplación se tiñe todavía más de una atmósfera espectral.   
 
Este año participas en ARCO. Participo con la Galería RocíoSantaCruz de Barcelona, con la que tendré una exposición individual a finales de año. Llevo mi última obra, Fajr, grabada en el desierto en Marruecos. Es una pieza en la que quería reflejar la atmósfera espiritual del desierto al amanecer, teñido por los cánticos musulmanes del adhan (la llamada a la oración). Buscando el ascetismo del desierto intenté vaciar la imagen y dejarla en algo muy esencial: cuerpos, espacio y luz. Planos donde, desde la abstracción de la noche, la luz va devolviendo sus dimensiones al espacio.
 
Costa da Morte, Montaña en sombra, La imagen arde… ¿Cómo has ido evolucionando como artista? Creo que la clave siempre está en el Conócete a ti mismo de Delfos. Cuando logras descubrir tus intereses profundos ya sabes la dirección que tomar. A partir de ahí, lo que le queda al artista es un camino infinito para tratar de llegar a reflejar en su trabajo la esencia de lo que busca, que será su propia esencia. Yo espero estar dando pasos en esa dirección e ir dejando, en estas tentativas, frutos con los que me vaya sintiendo identificado. Comparto, además, la idea que transmite Heidegger de que, si en la obra hay verdad, ésta estaría en la poesía de lo real. Y en esa línea trato de seguir avanzando.
 
¿Qué crees que ha aportado el Novo Cinema Galego? Irrumpió con mucha fuerza en el 2010, cuando Oliver Laxe ganó un premio en Cannes con su primer largometraje, Todos vos sodes capitáns. Y desde ahí no ha parado de crecer. Eloy Enciso, Xurxo, Chirro, Alberto Gracia… una lista de cineastas que además se amplía cada año. Creo que lo interesante de este grupo es que actuamos con mucha libertad y valentía, buscando, cada uno en su dirección, nuevas formas expresivas. Y además contamos con grandes productores como Felipe Lage o Beli Martínez, que se lanzan siempre a la aventura.
 
¿Qué estrenos esperas fervientemente para 2018? Siguiendo con la promoción del cine gallego, tengo muchas ganas de las películas que están a punto de estrenarse, como las de Alberto Gracia, Xacio Baño, Eloy Domínguez Serén… Y de las que están a punto de rodarse, como la ópera prima de la pareja Helena Girón y Samuel Delgado o, por supuesto, las nuevas de Oliver Laxe y Eloy Enciso.  

Lois Patiño. Acción abstracta