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Western con sabor a morcilla

Por Henar Ortega, Foto: Sad Hill © Joseba del Valle.

A menudo se habla en España del 'spaghetti western' rodado en Almería. Sí, muy bien, pero hay más lugares de la piel de toro donde se emuló con credibilidad al 'Far west'. Lo creas o no, las tierras burgalesas también acogieron un rodaje de Sergio Leone, y recibieron entre su paisanaje al bueno de Clint Eastwood, y al resto del elenco y equipo.

Sucedió en la zona del Arlanza, en los años 60. ¿Recuerdas la inolvidable escena del cementerio de Sad Hill de la película El bueno, el feo y el malo, de Sergio Leone, estrenada en 1966? Pues eso es Burgos. La Asociación Cultural Sad Hill lo restauró por su 50 aniversario en 2016, y ahora está accesible para todo el que se quiera acercar por allí.

Si estás pensando en ir, te cuento: es el Valle de Mirandilla, en la zona entre Santo Domingo de Silos, Contreras y Barbadillo. Si tienes un todoterreno, mejor. Ponte a Ennio Morricone a todo trapo y enfila los cinco kilómetros de pista forestal que te separan de entrar en esta película del Oeste: hileras de cruces que identifican supuestas tumbas, letreros de forja del lejano Oeste, e incluso una horca. La montaña que se ve en la peli es la Peña de Carazo. Y las chicharras que se oyen de fondo son las tataranietas de las que escuchas en la gran pantalla.

El viaje al más allá también lo puedes hacer aquí, aunque de manera figurada: alquilan tumbas por una módica (modiquísima) cantidad. Se están interesando por ellas aficionados al western, amigos que quieren tener su particular espacio en ese cementerio, o familiares de finados a los que les gusta la idea de ir a peregrinar allí para recordar a su allegado. Los hay, incluso, que quieren garantizarse el viaje a la otra vida en estas tierras y se están alquilando su propia cruz. Ojito con la previsión.

La huella de Eastwood en la provincia de Burgos

Cuentan que a Clint le encantaban los cangrejos de río cocinados en el legendario restaurante Casa Galín, en la localidad de Covarrubias, donde también por un (buen, supongo) puñado de dólares, se realizó la cena de fin de rodaje de El bueno, el feo y el malo. Este templo de la gastronomía de la zona es famoso por su olla podrida, un plato a base de judías pintas, morcilla, chorizo y tocino, que todo el que va debe probar. Ya se sabe, “donde fueres,…”.

¿Buscas dormir como un tipo duro del Far West? Lo tuyo es el Hotel Nuevo Arlanza, antes llamado simplemente Arlanza, donde se alojaba el californiano. Allí llegó alguna noche tras perder al billar con un lugareño. Lo que no podrás es montar en el taxi de Lauro, ya difunto, quien dicen que se llevó consigo numerosas anécdotas de cuando trasladaba al actor de un lugar a otro. Ni acudir a la fiesta que la familia de los farmacéuticos organizó en un jardín y a la que asistió todo el equipo. 

Hay otro pueblo por la zona, Salas de los Infantes, que además de ser famoso por el jamón ahumado del restaurante El Pelayo, es donde Eastwood jugaba al fútbol (hay fotos que lo atestiguan, pregunta en los bares). ¡Fue también allí donde se aficionó al futbolín! En esa localidad se montó el campamento base para toda la producción. Decenas de paisanos de la zona actuaron como figurantes en la película, y allí acudían a por su paga. 

Un viaje por varios pueblos con historia (imprescindible visitar la Colegiata de Covarrubias, del Siglo XV), bonitos de ver y de pasear, con una gran gastronomía, y con mucho que charlar con los lugareños sobre aquel rodaje. Esa es precisamente una de las mejores cosas del plan, junto con volver a casa y ponerse la película para reconocer aquellos lugares, y volver de vez en cuando a la tumba de Sad Hill que no te has resistido a alquilar. 

Porque en la provincia de Burgos todo el que quiera puede formar parte de un western, sin necesidad de revivir todo ese machirulismo ni esas masculinidades tóxicas, claro. Y sin tener tampoco que escuchar frases de tipos duros allí pronunciadas como la mítica “el mundo se divide en dos categorías, Tuco: los que tienen el revólver cargado y los que cavan. Tú cavas”.  

Documentando una restauración

El próximo 7 de octubre se estrenará en el Festival de Cine de Sitges un documental sobre la reconstrucción del cementerio: Desenterrando Sad Hill, dirigido por Guillermo de Oliveira que se proyectará en otras salas españolas a partir del 19 de octubre. El joven director vigués, por cierto, rodó un cortometraje (Seth’s Gold) basado en un fragmento de la historia del videojuego Red Dead Redemption.

Western con sabor a morcilla