<
>

Rojas y Rodriguez. Cambio de tercio. Nuevo Ballet Flamenco. Teatro Nuevo Apolo

Entrevista: Rojas y Rodríguez

Mirando a las raíces

El Nuevo Ballet Flamenco, la compañía de Ángel Rojas y Carlos Rodríguez cumple catorce años y su transgresión y evolución se plasman en una vuelta a las raíces con su nuevo espectáculo Cambio de tercio. Actúan del 18 de febrero al 14 de marzo en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid.

¿Qué Cambia de tercio?

Rojas: Cambia todo. Desde el concepto, la estética, cómo crear una producción, cómo dirigirla, cómo coreografiarla, elegir el equipo artístico. Es decir, la forma de trabajo, estéticamente, la forma de componer. Todo. Ha cambiado hasta el sitio de concepción, porque ni siquiera se ha concebido en España, estuvimos en Londres. Es un cambio de tercio real de verdad. 

¿Era necesario este cambio?

Rodríguez: Sí, la verdad que todo lo que habíamos hecho era interesante porque siempre hacíamos un trabajo diferente, original, con la búsqueda de  de crear siempre cosas nuevas. Pero nunca habíamos abordado la tradición del flamenco. Entonces era necesario tanto para nuestra carrera, como para el espectador, que cada vez que nos ha ido viendo, volver más al origen. Poco a poco a lo largo de los catorce años, hemos empezado por la transgresión, la innovación, buscando siempre tal, y de repente, nos hemos acercado al origen desde donde hemos aprendido y donde están nuestras raíces. Y creo que éste es el espectáculo que necesitábamos hacer para vincularnos más al flamenco.

Y, ¿es fácil renovarse dentro del ballet español, con unas estructuras muy clásicas?

Rojas: Lo que pasa que nosotros no lo atendemos desde esa parte compleja y tal. Para una persona que lo ve desde fuera, le puede parecer un poco más complejo o con mucha carga. Para nosotros no es nada pesado, y no es nada complejo el hecho de meterse debajo del propio árbol, la raíz del árbol. Y cortar por aquí o por allá. O, vamos a dejar la raíz como estaba y ya está. Ha sido un acierto cien por cien, en todos los sentidos. Tanto a nivel producción, como coreográfico, artístico. 'Cambio de tercio' ha sido el único espectáculo de los catorce que hemos hecho en el cual hemos pensado una cosa, y hemos hecho lo que hemos pensado, y ha funcionado todo. Eso es algo bastante raro que pase, y que funcione todo: el vestuario, la luz, el sonido, que los músicos se muevan, que actúen contigo, que eso no sea forzado sino natural, que ellos lo entiendan y lo asuman, y que lo defiendan así. Yo decía en el making off que hicimos, que la palabra complicado en esta producción no cabe.

 Quizá sea el más pulido de vuestros espectáculos.

Rojas: Sí.

Rodríguez: Tiene una particularidad muy especial. Como siempre hemos sido creadores que han buscado la originalidad, hemos sido en ese sentido muy inquietos. Toda la tradición y la apertura que pueda tener una tradición, que viene ya de cosas que conoces. La aportación de Rojas & Rodríguez le ha dado la frescura, por muy tradicionales que hemos pretendido ser, no hemos dejado de tener ese punto de originalidad y de frescura que nos caracteriza. Se le ha renovado ese gusto que tiene la tradición, tanto a nivel estético, como a nivel coreográfico. Y hemos colaborado con grandes creadores de nuestra generación (Manuel Liñán, Rocío Molina, Rafael Campallo, que han estado ahí aportando también su arte). Y quieras o no, el espectáculo se ha convertido en una especie de bomba. Es una cosa sencilla, una cosa bonita, hecha con gusto, tratada con mucho cariño por los colaboradores que han colaborado, porque esto ha sido cosa de muchos, ha habido muchos creadores (vestuario, luz, sonido). En el que todos han aportado un detalle original, y le ha dado a la tradición un toque de frescura y un carácter especial, que hace que el espectáculo sea diferente. Cambio de tercio ha sido un cambio de tercio en nuestra carrera. No nos esperábamos que esto iba a suceder, en una compañía como la nuestra. Creo que es un paso adelante, hemos crecido, y comenzamos una etapa nueva con este espectáculo.

 ¿Había una idea, un concepto detrás de esta producción?

Rojas: Realmente sí y no. Es una idea pequeña que está en la puerta trasera no en la principal. Normalmente es un backstage y consiste en mostrar la transformación de una persona que se transforma con lo que tiene, lo que se pone, el estado anímico que tiene y que todo eso hace que seas otra cosa (que te comportes de otra manera, que bailes de otra manera, que respires de otra manera). Pero es su fondo el que está ahí.
Ves los cambios de vestuario, y lo ves todo, simplemente que es más teatral y tiene magia.Pero eso no es lo importante. El espectáculo es lo importante. El total de lo que el público ve es lo importante. Creo que es el espectáculo que el público quiere ver y además se conjugan las dos vertientes, el espectáculo que el público quiere ver y es el espectáculo que los artistas quieren hacer. Entonces esa es una simbiosis que pocas veces pasan. Y Cambio de tercio está lleno de grandes casualidades, digo casualidades pero en realidad es el destino que te tiene preparadas cosas, que las tienes ahí y te las encuentras, porque tú has ido provocando esas cosas. Es el compendio de todas esas vivencias, de todos esos momentos, de un momento personal de Rojas & Rodríguez muy especial, y por eso ha salido un espectáculo diez.

¿Creéis que al público tradicional de flamenco le va a gustar este espectáculo?

Rodríguez: Yo creo que sí, porque no lo van a sentir ajeno, ni lo van a sentir tampoco como que estemos intentando indagar, o dar una vuelta o ir de pasaos de flamenco, ni ir de nada parecido. Es un espectáculo que está hecho con mucho respeto y sobre todo tratando las raíces tanto a nivel estético, como a nivel musical, coreográfico, de una manera muy fresca. Son números cortos de cuatro minutos, que se van enlazando, siempre hay transiciones, no buscamos el aplauso, buscamos el disfrute del público durante la hora y veinte que dura. Y no se está pretendiendo llegar a ningún punto, ni pedir nada a cambio. Es un espectáculo sin concesiones. Lo que hacemos es bailar, ellos tocan, nos encontramos nosotros con los bailarines, los bailarines con los músicos. Y de repente hay algo que no es pretencioso. Y eso es lo que le hace especial, la falta de pretenciosidad, y no está presente la ansiedad por conseguir en cada número una ovación. O sea el espectáculo es así, elegante.

Una de las dificultades del flamenco es que para llegar al gran público hay que jugar con ingredientes que son más del 'show bussiness', de masas, o más espectacular.

El hecho de querer llegar a más gente supone adaptarlo y buscar ese punto de enganche con el público.

Rojas: Pero eso es casi una obligación. Sobre todo si te mueves en un circuito como en el que nos movemos nosotros, un circuito muy grande e internacional. Y estamos obligados, pero no una obligación impuesta sino que estamos obligados a que, como profesional, hacer que los espectáculos enganchen ¡Sino para que haces los espectáculos!

Se tiene que ver el espectáculo también como un producto. Paralelamente, es decir, tus ideas de un espectáculo con una idea, pero a lo mejor tienes que hacer alguna concesión porque a lo mejor tendría que ser de otra forma.

Pero en este espectáculo no ha habido ninguna concesión. Cuando las cosas se emplazan de una forma para que las cosas funcionen, sobre todo nosotros siempre hemos tenido en cuenta al público. Entonces es algo que ni siquiera nos planteamos. Está dentro del discurso y de las conversaciones todo el tiempo. Porque el público es el que al final ha pagado la entrada y el que merece respeto.

Rodríguez: Las cosas que están hechas con ilusión, y con respeto, por parte de toda la gente que ha estado colaborando aquí, terminan saliendo bien. Esto se ha hecho con mucha ilusión, se ha hecho con mucho respeto y se ha hecho con muchas ganas de colaborar con gente en un proyecto especial. A partir de ahí fue todo rodando y salió de una forma fácil. Y todo fue fluyendo de una manera muy bonita y especial. Y 'Cambio de tercio' tiene esa onda, cuando se abre el telón ya estás completamente metido en esa energía, en esa onda. Que eso ocurra cuando se abre el telón es una sensación muy especial.

Porque si te pueden provocar una energía de curiosidad, de atención,.. pero que te provoque una energía de buen rollo, eso es muy difícil, sobre todo con un espectáculo de flamenco que normalmente, y últimamente los creadores de flamenco estamos en un punto muy apretado, concentrado, de mirarse para adentro mucho y de expresar lo que yo siento dentro. Y esto es frescura, esto es 'mira lo que te doy; y por aquí va'. Y compartir los sentimientos sin buscar lo oscuro. Estamos regodeándonos en el color.

El hecho de bailar con cuatro bailarinas nuevas. Esta nueva formación. ¿Queríais un grupo más reducido?

Rojas: El formato era necesario también por una cuestión de cambio nuestro, de aliviar cargas, y de que no era necesario más. Y también porque queríamos romper con anteriores estructuras. Ya somos veintitantos, con músicos incluidos.

Rodríguez: Y es que el escenario no pide más. Cuatro batas de cola en un escenario supone que nosotros no estemos en ese número aunque hubiéramos querido.

Hay que hacer espectáculos para determinado tipo de sitios. No todos son para el Metropolitan.

Cambio de tercio es un espectáculo más pensado para un teatro más cercano. Grande pero cercano.

Vosotros, que habéis viajado con vuestros espectáculos por el mundo, ¿pensáis que ahora gusta más el flamenco en el extranjero que en España?

Rojas: Es diferente. Lo espectáculos de flamenco se reciben fuera sin concesiones previas, sin tapujos, lo reciben como un espectáculo más (como pueda ser de ópera, o de tap, o de cualquier otro tipo de danza o arte escénica). Lo que le pasa a España es que aquí hay mucho estereotipo, aunque ya no tanto y nosotros hemos hecho esa contra para que con nosotros la gente no vaya con estereotipos.

Nuestro público quiere vernos bailar pero viene sin ningún planteamiento preconcebido. Lo que quiere ver es pagar una entrada para vernos bailar y sudar la camiseta. Y eso se lo damos.

Lo que si es cierto es que fuera hay más libertad mental que dentro de España. Es una cuestión de concepto, de concepción. Pero la pasión es la misma.

 ¿Cómo definiríais vuestro estilo? ¿Heterodoxo?

Rodríguez: Multidisciplinar. Es decir, podría ser mil cosas. Hemos trabajado con bailarines de contemporáneo, con actores, con músicos de música hindú, con escritores. Hemos trabajado en muchos aspectos, y creo que es acercar el arte, en este caso acercar la danza que es tan universal.

Como no hay palabras, es el sentimiento del cuerpo, y el cuerpo entra tan dentro, hasta se puede canalizar por la pintura, yo he trabajado con un señor pintando y bailando a la vez.

Que nos podemos adecuar y hacer lo que nos pidan, si nos apetece, claro. Lo que nos sugieran o propongan, todo es posible con el arte al que nos dedicamos.

Rojas: Lo que es muy importante es crear escuela. Ya no sólo para el ego personal sino también para el desarrollo de tu propio yo. Casi es egocentrismo pero digamos al lado de tu propia persona y defendiendo con lo que estés. Y eso si está. Ya se estudia de hecho, ya hay pasos que son de Rojas & Rodríguez y hay gente que ha pasado por nuestra escuela y lleva nuestra marca.

En España parece que tenemos ciertos complejos para creernos nuestras señas de identidad ¿Hace falta creernos la eñe, nuestros valores, lo que tenemos dentro?

Rojas: Es una cuestión más de los políticos y de las instituciones. El pueblo, la gente, los ciudadanos sí que lo tiene claro. Se creen la eñe, son muy españoles. Los españoles somos muy españoles en todos los sentidos. Lo que sucede es que las instituciones no sé porque no se plantean hacer un estudio de mercado y ver realmente, o simplemente ver qué es autóctono en el mundo. Porque el jamón serrano y el flamenco son algo muy español. Suena a "bandera PP" pero es que no hay nada igual en el mundo.

Rodríguez: El jamón serrano no es del PP, es de todos.

Rojas: Suena como muy cercano a una parte de España, al sur, a todo lo rancio. Pero son dos productos españoles únicos en el mundo. No hay nada que se parezca.

España en sí sabe lo que tiene y disfruta de ello. Cruzas la frontera y sabes que estás mejor en tu propia casa. Tenemos un privilegio de vivir aquí, estamos muy bien situados geográficamente y nuestra cultura está muy bien mezclada. La gente sabe, conoce esas riquezas. Pero las instituciones no. Y hay que ver la cantidad de promoción de tonterías que se hacen. Ahora Gallardón quiere promocionar en Miami la industria tecnológica de España.

Rodríguez: Igual que en Estados Unidos existe Hollywood y su industria del cine espectacular. Aquí debería haber una industria del flamenco, porque hay unos artistas espectaculares que hacen cosas diferentes cada uno.

Rojas: La visión es muy corta de miras. Se limita a tener los tablaos y cierta programación en teatros. Pero es tan limitado que una persona elegida por el pueblo no vea más allá de su propio balcón. Da igual la ideología.

¿El público español es más exigente con el flamenco o busca también el entretenimiento?

Rojas: Busca el entretenimiento. De flamenco no saben más que los franceses. Pero no tienen porque saberlo.

Rodríguez: Realmente saben cuatro gatos sobre la escena flamenca y por motivos evidentes, por el medio audiovisual. O por motivos que no tienen nada que ver con el arte, conocen por ejemplo a Joaquín Cortés porque se acostó con Naomi Campbell.

Estos artistas más mediáticos han copado la atención y han llegado a ser más conocidos no sólo en el mundo del flamenco sino que han trascendido la escena. Pero no porque resida en ellos la calidad y sean los mejores, con mucho respeto hacia su trabajo. Hay gente muy buena, tan buenos o más que ellos, que la gente no conoce. Entonces, es una pena.

Rojas: Ya no es que no conozcan al personaje, sino que no conocen el flamenco, ni la danza española, ni su propia raíz. Deberíamos estar educados en ello, debería ser formación cultural básica. Seguro que en EEUU saben más sobre la hamburguesa o el country. Tampoco es una crítica, es una realidad y con ella hay que convivir y tampoco es tan grave. Quizás sea bueno para seguir haciendo tu trabajo y hacer lo posible por difundir.

Rodríguez: Es muy importante apoyar a las pequeñas compañías. Y abrir puertas a los que vienen después. 

También tenéis una escuela.

Rodríguez: La compañía en sí es una cantera de bailarines, elegidos por nosotros. No es como una escuela que puede ir cualquiera. Nos hemos vinculado la enseñanza para darles nosotros ese estilo propio que estamos practicando en el escenario y que ellos mismos pudieran formar parte de nuestra compañía en algún momento. Para tener afinidad con lo que nosotros realmente necesitamos decir. Porque cuando tienes que crear, tienes que tener un material y un equipo con el que moldear tus movimientos. Y eso son los bailarines, y los bailarines tienen que estar formados por ti para saber por donde va el movimiento que tú tienes. Entonces eso es lo que hemos hecho hasta el momento. Hay ideas de hacer una escuela más adelante, pero de momento estamos muy vinculados al teatro.

Rojas: Quizá esté más cerca de lo que nosotros pensamos. Quizá el año que viene podamos tener nuestra escuela, muy modesta, en nuestra sede de la ciudad de Móstoles, pero todavía es un boceto. 

¿Qué es lo más difícil a la hora de evolucionar como bailarín y como creador?

Rodríguez: Lo más difícil es encontrar tu propio lenguaje. Eso es lo más complicado. Y ahí tardas mucho. Porque tienes que estudiar, bailar y probar en el escenario lo que haces, sentir, vivir muchas cosas. Eso es lo más difícil, pero una vez que llegas te conviertes en lo que has buscado. Y creo que en el escenario lo único que te queda es que el público reconozca o no, tu trabajo, o la calidad.

He visto casos como Rocío Molina como empezaron a bailar y la evolución que tienen ahora. Y todo eso ha sido fruto del trabajo de la investigación y de la inquietud, y de las vivencias de la vida. 

En el caso de la discusión del ballet español y el reflejo audiovisual, ¿cómo fue vuestra experiencia en la producción televisiva Fury'?

Rojas: Fue muy positivo, porque lo que se conocía en Estados Unidos era el typical spanish, y se rompió con esa idea. Y se dio otra visión más moderna de lo que es el flamenco. De hecho todavía siguen pidiéndonos el dvd que está agotado, porque hace ocho años de eso.

Se vio por primera vez en Estados Unidos. Después se vio en todo el mundo a través del canal Arte y de otros canales que han comprado los derechos de difusión.

Rodríguez: Cuando un creador que está contacto con su cuerpo, con el suelo, con la tierra, con el teatro, con la verdad, porque el teatro es la verdad. En un teatro cada día la energía está ahí. O sea no me grabas y lo ves ochocientas veces porque es la misma energía que tuvo el día que se grabó. Fury fue un proyecto muy bonito que se llevó a cabo en Estados Unidos y se grabó allí. Fue muy satisfactorio. Pero ha habido muchos proyectos más gratificantes que ese. 

Rojas: Pero a nivel de difusión fue muy impactante. Y sobre todo hasta ese momento no habíamos hecho una producción tan grande. Era un show entero grabado. La producción nos llevó dos meses y se grabó entero en cinco días. Fue una inversión bestial.

Rodríguez: Fue un rodaje en directo de un espectáculo, era un falso directo evidentemente.

Rojas: Pero fue muy interesante trabajar a nivel cinematográfico casi. Con unos medios muy grandes. Un aprendizaje en ese sentido.

Rodríguez: Yo he sentido en el escenario cosas más bonitas que las que sentí en ese montaje. Aunque claro que aprendí mucho: de producción, de cómo se tienen que hacer las cosas, lo que no tienes que hacer, de llevar una banda de veinticuatro músicos y estar trabajando con treinta y seis bailarines todos los días. Se aprende.

Rojas: Y también se aprende a manejar la presión porque había mucha presión.

 Y de otros encargos, como la coreografía del musical Don Juan ¿Cómo fue la experiencia?

Rojas: Pues ahí yo tengo un recuerdo maravilloso porque fue libertad pura y dura. Fue una coproducción francocanadiense. Parecía que estábamos en Hollywood. Todo lo que pedíamos nos lo daban.

Rodríguez: También estaba muy consensuado por un equipo artístico muy interesante, que siempre estaba en contacto directo con nosotros. Sobre lo que estábamos haciendo y por qué habíamos hecho esa coreografía y no otra. Y buscando nuestro punto de vista. O nos pedían que repitiéramos algo porque creían que nos podía salir mejor. Entonces aprendes a que no te tienes que quedar con la primera. Tienes que exprimirte al máximo. Era hacer baile flamenco con música pop francesa. Era muy raro. Una propuesta original.

 Y el género del Musical ¿no os tienta?

Rodríguez: Ahora mismo a lo mejor...

Rojas: Cuando acabe todo esto. Pero no vamos a adelantar acontecimientos. Hay algo por ahí.

¿Qué requisitos exigís vosotros para que alguien esté en vuestra compañía? ¿Y qué distinciones hay entre el rol de la mujer y del hombre en el flamenco?

Rojas: Nosotros no hacemos distinciones entre hombre y mujer. Lo que si que te digo es que lo que pedimos es entrega y compromiso. Porque un trabajo de un bailarín no sé ve en tres meses sino en dos años. Entonces si tú te comprometes, yo me comprometo. Sino no. Porque yo te voy a dar mucho más de lo que tú me vas a dar a mí. Tengo muchas cosas que darte.

Rodríguez: Y alguien que tenga mucho conocimiento de los estilos de la danza que se trabaja. O sea, tienes que tener un conocimiento del ballet clásico, del contemporáneo, del flamenco, del clásico español. Una persona que no sabe tocar las castañuelas no podría entrar en la compañía. Ese es un poco el punto que se exige.

Dentro de la escena actual de flamenco ¿a quién admiráis más?

Rodríguez: Los tres que han colaborado con nosotros son los que nos encantan. 

¿Y de lo que se exporta fuera de España?

Rodríguez: El productor Miguel Marín se está preocupando de poner a los flamencos y a la gente importante del flamenco en su sitio. Y de darles su espacio. Y llevarles y exportarlos cuando no es a Londres, es a París o a Nueva York. Eso hace que haya una cantera de gente joven que está aportando mucho a toda la escena, y cada vez hay más calidad. La gente sabe qué gente joven tiene calidad. Y ahora mismo hay calidad y cada vez más.

Hay que reivindicar a alguna figura del pasado que ha pasada desapercibida u olvidada por el gran público.

Rojas: Pilar López. Una pena. Además era la única que quedaba viva de la generación del 29. Pero queda su legado, su profesión y su arte.

La mirada retrospectiva...

Rojas: Muy positiva. Para dos artistas es muy difícil seguir de actualidad después de catorce años. Pero lo seguimos estando. Y eso es realmente de lo que se trata. Seguir de actualidad y seguir interesando. Y creo que nuestro potencial no está descubierto del todo. Creo que con 'Cambio de tercio' se va a ver y se va a descubrir. Y el gran público en masa lo va a descubrir, aunque ya lo descubriera 'Sangre' y 'Flamenco directo' pero ahora mucho más.

Uno de los ingredientes más interesantes vuestros es la combinación de lenguajes ¿Creéis que es la forma de seguir avanzando?

Rodríguez: Sí, por supuesto. Conoces a otros artistas y te empapa trabajar con ellos (a nivel coreográfico, musical, iluminación, vestuario). Hay que tener un buen equipo. Detrás de un gran artista siempre se esconden nueve o diez artistas más, que colaboran para que esa persona brille. No es un trabajo de uno. Hay mucha gente que por egocentrismo no van a llegar nunca a donde podrían llegar por no saber trabajar con más gente. Hay que rodearse de lo mejor.

Texto: Andrés Castaño

Rojas & Rodríguez - Nuevo Ballet Español

Cambio de tercio

Desde el 18 de Febrero hasta el 10 de Marzo

Teatro Nuevo Apolo. Plaza Tirso de Molina, 1

Localidades: de 20 a 36 euros. www.entradas.com / http://www.atrapalo.com/

 

Rojas y Rodríguez cambian de tercio