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La coctelera de François Ozon 
 
Por Andrés Castaño
 
François Ozon vuelve a dar un quiebro. De la película clásica al thriller erótico. El director francés retrata de alguna manera el concepto del enfant terrible en el cine. No tiene tanto gusto por la crueldad y lo monstruoso como Gaspar Noé pero se acerca: siempre le gusta moverse por zonas oscuras, relaciones peligrosas, con un gusto por lo desconocido. Al tiempo que reconoce que no tiene tabús.
 
Ya tocó ese lado recóndito con 'En la casa' (2012, Concha de Oro del Zinemaldia) o con Joven y bonita (2013). Este viernes estrena en España El amante doble que tiene mucho de psicológico, sexual y que aborda el inconsciente de una mujer. Al tiempo que retrata lo inesperado, lo somático y lo mental, las relaciones tortuosas, las personalidades torturadas y la fragilidad del equilibrio.
 
La historia de El amante doble está basada en la novela Living with twins de la estadounidense Joyce Carol Oates, y está protagonizada por Marine Vacht (interpreta el papel de Chloé) y Jérémie Renier (como Paul y Louis), con la participación de Jacqueline Bisset. Una mujer (Marine Vacht) con molestias intestinales acude a la consulta de un psicoterapeuta (Jérémie Renier), a partir de ahí todo se dispara.
 
'Al explorar el inconsciente tenía la impresión de que podía ser mucho más libre, y tener una parte de locura en el montaje', reconoce el director francés. Se trata de un thriller erótico pero también tiene mucho de psicológico e incluso de terror, porque 'no me gusta estar catalogado en una sola etiqueta, sino mezclar cosas muy diferentes'.
 
Violencia y sexo
Ozon siempre busca el impacto, lo visceral, las pulsiones y les emociones más primaras: son sus leimotiv. 'Me gusta que mis películas sorprendan o choquen. Siempre hay cosas violentas en mí. Esta película llama a cierta agresividad en el montaje, pero no es gratuita. La  violencia comprime la película desde el interior femenino. Y es cierto que sí que hay algo a lo que no estamos habituados a ver en el cine, pero está bien porque permite ver cosas a las que no estamos acostumbrados a ver en la realidad'.
 
'Me interesaba mostrar que la sexualidad es lúdica, e invertir el cliché habitual de la dominación. Cuando dos personas se entienden pueden probar cosas e invertir los papeles. La escena del cinturón no gusta tanto a los hombres con los que he hablado. Eso muestra que la mentalidad todavía debe evolucionar y que vivimos en una sociedad en la que el patriarcado es todavía muy importante', remata metiendo el dedo en la llaga.
 
El amante doble juega mucho con simbologías, con efectos especiales y muchos juegos de verdadero-falso, real-imaginado/soñado. 'Quería ser más provocador que en otras películas mías. Y llevar cierta agresividad y sexo, sin romper ciertas líneas quebradizas en las que se puede romper todo. Quería jugar con todo eso e ir más allá', reconoce. Su película concluye como una metáfora abierta, con un punto de tensión remanente, de un miedo presente, sin un cierre firme. Ozon no deja indiferente
 
El amante doble · François Ozon · Estreno: 8 de septiembre
 

La coctelera de François Ozon