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Harry Dean Stanton en Lucky
Harry Dean Stanton en Lucky

Lucky. Una película modesta, frágil y a la vez recia como su protagonista, el genuino Harry Dean Stanton.

Con el street food instalado en nuestra agenda de ocio gastronómico, la fruta y verdura frescas, los pescados de lonja y las carnes al corte para paladares exquisitos, los mercados de abastos se convierten en la mejor opción para disfrutar de una buena comida después de haber llenado el carro de la compra

Dicen que La Boqueria es el mejor mercado del mundo. No solo por los 500 años de historia que arrastra este lugar de culto en el corazón de Las Ramblas, ni por el hecho de que si ellos no lo tienen es que no existe, ni siquiera por su papel de catalizador en el boom gastronómico que ha vivido la cocina en las dos últimas décadas...

Ya en sus tres álbumes previos, la banda Egon Soda, uno de los versos más libres del rock español, había cargado las canciones de contenido social y ambición literaria. Ahora, redoblan el voltaje en lo primero, El rojo y el negro del título no va por Stendhal

Sidecars es lo contrario a producto industrial. La evolución de Gerbass, Juancho y Ruly tiene bastante más que ver con barro, insomnio y carretera que con una estrategia trazada en hojas de excel. Por eso su público - tan auténtico como sus botas Chelsea- ha conseguido que la banda de Alameda de Osuna cuelgue 'Sold Out' hasta cuatro veces en La Riviera

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Componer electrónica en colegios
 
Por Rebeca Queimaliños
 
El músico y productor Suso Saiz, en las páginas de esta misma revista, dice que 'nuestro sistema educativo no está interesado en la música'. Esta podría ser una historia sobre la excepción. Sobre cómo a veces las buenas ideas se ejecutan, aunque sea a pequeña escala. En este caso, desde un instituto de la sierra de Madrid. Un grupo de adolescentes de Cercedilla -de entre 11 y 13 años- se escapa a la montaña casi- todas las semanas para inspirarse, captar sonidos de la naturaleza, registrarlos en tablets y crear composiciones musicales a través de herramientas digitales. 
 
Este laboratorio musical, becado por la Fundación Daniel y Nina Carasso e implementado en el IES Las Dehesillas, es un proyecto coordinado por el colectivo de arte y música Menhir, es decir, Coco Moya e Iván Cebrián. Dos artistas que fusionan arte plástico, electrónica y naturaleza desde hace cuatro años. En 2013 se instalaron en una aldea de León absolutamente incomunicada y, durante quince días caminaron, realizaron sesiones de improvisación y grabaron un disco.
 
 
Esa experiencia es el germen del proyecto. 'La idea era plantear una metodología de enseñanza fuera de los estándares clásicos. Promover la creatividad a través de actividades estimulantes. Nosotros entendemos la enseñanza como un proceso que ocurre en comunidad de manera holística y horizontal. El placer de hacer'.
 
La idea no es impartir una asignatura, si no generar un espacio en el que se intercambian conocimiento y se experimenta. 'Damos las pistas, pero son ellos los que crean, no existen roles'. El proyecto tiene una duración de tres años que compaginan con proyectos personales en museos o festivales con la base en la artes plásticas, la tecnología y la naturaleza. Son una rara avis en la educación de este país. Ojalá dejen de serlo.   

Componer electrónica en colegios